martes, 7 de septiembre de 2010

“El petróleo, que realmente le sirva a México”

Querien Vangal

Nov./ 2008

La Iglesia Católica finalmente metió su cuchara al lodo petrolero.  La Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha emitido un comunicado acerca de la reforma energética que se analiza en estos días, y que ha sido objeto de constantes comentarios en los diferentes ámbitos de la opinión.

En un desplegado de diez páginas, titulado "El petróleo, para una vida digna de México", da orientaciones generales a tener en cuenta por las propuestas formales y no formales y que han de ser valoradas con base a los criterios que brotan de la dignidad de la persona humana a saber: solidaridad, bien común, el destino universal de los bienes, proyecto nacional de largo plazo y soberanía, y la transparencia.

Estos criterios, explica "Gaudium" el semanario de la Archidiócesis de León, van marcando el rumbo correcto de la reforma energética y, además, suscitan cuestionamientos que brotan de sí mismos, teniendo en cuenta diversos aspectos: "Este principio (del bien común) exige que se vele con particular solicitud por los pobres, por los marginados, por las personas a quienes sus condiciones les impiden un crecimiento adecuado y por las futuras generaciones", dice el comunicado.

Cuestiona si las propuestas ayudarán a los más desprotegidos, y si éstas no servirán para enriquecer a unos pocos, esto es, a dueños de grandes capitales, o a los directivos de las empresas o líderes sindicales; aboga demás por el buen uso de los recursos.

Denuncia además: "No podemos olvidar que la corrupción en la sociedad y en el Estado, que involucra a los poderes legislativos y ejecutivos en todos sus niveles, pone en serio riesgo la credibilidad de las instituciones públicas y aumenta la desconfianza del pueblo, fenómeno que se une a un profundo desprecio de la legalidad", y cuestiona: "¿Cómo promovemos una ética civil y una participación social que reduzca la corrupción, el secretismo y los intereses contrarios al interés público?"

Con respecto a los debates que se realizan sobre la Reforma Energética, dice que es necesario que se respeten los espacios y los tiempos de diálogo, y además insta a la participación que "es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y en vistas al bien común", pero aclara que las consultas populares "serán útiles en la medida que no se politicen que se propongan por encima de intereses de grupo o de partido (...) conviene recordar que la verdad no se construye por consenso, ni es prerrogativa de un grupo o un partido".

Convoca además a una tregua de ataques personales e institucionales: "La violencia verbal daña la paz social, y se vuelve contra quienes la utilizan. Las descalificaciones generan desconfianza e impiden acuerdos".

Concluye el comunicado diciendo que los obispos desean un "proceso permanente de diálogo nacional, que nos ayude a conseguir los consensos necesarios" y se comprometen al diálogo para la vida digna del pueblo mexicano.

 



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