jueves, 14 de enero de 2010

La salud, pesada carga económica

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Enero / 2008

 

A finales de octubre de 2007, publicado en el Diario La Opinión de los Ángeles, Cal., se publicó una nota que me llamó la atención, referente al elevado gasto que hace el estado de California en el área de salud por falta de prevención.  Leer "falta de prevención" en un estado de los Estados Unidos es obvio que llame la atención, como que se hace inverosímil.

 

¿Qué haría usted con 3,694 dólares? Porque eso es lo que le cuesta por año a cada uno de los 36 millones de californianos el tratamiento de enfermedades crónicas y sus consecuencias en pérdida de productividad.

 

Según un reporte del Instituto Milken, durante el año 2003 más de 16 millones de personas en California reportaron padecer al menos una enfermedad crónica, una cifra que, de seguir las tendencias actuales, podría llegar a 24 millones de personas en los próximos 20 años.

 

El estudio consideró siete enfermedades crónicas para realizar este análisis: cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas, hipertensión, ataques (stroke), desórdenes mentales y enfermedades pulmonares. Estos padecimientos, como es sabido, provocan que las personas vivan menos o disminuyan su calidad de vida, y crean una carga considerable para los encargados de proporcionar cuidados médicos.

 

Pero además del daño a la persona, el costo económico de estas enfermedades implica una carga económica importante. De acuerdo con el reporte, el tratamiento de estos padecimientos genera un gasto de casi 27,000 millones de dólares, además del impacto que ello tiene en la pérdida de días de trabajo y la disminución de la productividad de los empleados, que representa una pérdida económica de 106,000 millones de dólares.

 

En suma, las enfermedades crónicas mal cuidadas le costaron al estado  durante 2003, la cantidad de 133,000 millones de dólares; es decir, 3,694 dólares por cada californiano.

 

Paradójicamente, un estudio nacional también realizado por el Instituto Milken, ubica a California en el sexto lugar entre los estados mejor calificados en cuanto al tratamiento de enfermedades crónicas. ¿Cómo es posible?

 

De acuerdo con Ross DeVol, director de Economía Regional del instituto, esto se debe a que California sí se encuentra entre los estados más saludables, pero a un costo muy elevado.

 

"Lo que indica el contraste en estas cifras es que California está fallando en la prevención de estas enfermedades", dijo DeVol a La Opinión. "Estamos teniendo capacidad de controlarlas, somos el sexto lugar a nivel nacional, pero las estamos controlando hasta que llegan a la sala de emergencias, cuando sería mucho más sencillo, más barato y más eficiente controlarlas antes de que se presenten las crisis que nos elevan los costos", señaló.

 

El investigador, quien participó en la novena conferencia El estado del estado, organizada por el Instituto Milken, puso un ejemplo.

 

"Supongamos que alguien sufre de asma. Existen muchos medicamentos no sólo para controlar los ataques de asma, sino para prevenirlos, que pueden ser usados por el propio paciente; esta es una enfermedad que puede ser tratada por el paciente mismo. Si nos enfocamos en la prevención, podemos mantener a estas personas lejos de la sala de emergencias".

 

De acuerdo con DeVol, todas estas enfermedades pueden ser tratadas de manera preventiva para reducir las crisis que disminuyen las posibilidades de una vida plena para el paciente y que incrementan los costos para el estado.

 

Kim Belshé, secretaria de Salud de California y quien también estuvo presente en el evento, coincidió con DeVol. "Estamos viendo claramente que el cuidado de la salud debe llevarse a la casa y que debemos emprender un trabajo de concientización entre las personas, al tiempo que entre los legisladores y quienes se dedican al tema se debe debatir qué tipo de cuidados deben ser llevados a casa y cuáles se deben tratar en un hospital. Debemos ser más creativos para evitar que la gente llegue a una sala de emergencias".

 

Durante su presentación, DeVol también proporcionó otras cifras preocupantes: en una evaluación nacional, California ocupa el número 46 entre los 50 estados en gasto per cápita en cuidado de la salud, con 4,638 dólares, muy por debajo de los 5,283 que es la media nacional.

 

En el año 2005, 61.4% de los californianos de todas las edades tenían cobertura de salud privada y un 26.1% estaba cubierto por un programa de salud público. Sin embargo los adultos menores de 60 años y los niños que cuentan con un seguro médico por ser beneficiarios de un empleador, sólo fueron el 39% de los californianos.

 

En el 2006 el costo de las pólizas de seguro médico en California se incrementó en un 8.7%, más del doble de la inflación del estado, que fue de 4.2%, y más que el incremento medio nacional, que fue de 7.7%

 

Esto sucede en el segundo estado más rico de la poderosa nación norteamericana, como que se antoja increíble, pero así es.  Aunque nunca debe uno consolarse con el dolor ajeno, no deja uno de pensar que no estamos tan tirados a la calle comparativamente.

 


«La vanidad es la gloria de los pobres de espíritu»

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