lunes, 12 de julio de 2010

Limpiar la mente y el alma

 
Por: Querien Vangal
Sept. / 2008
 
La sangre se arremolina en las sienes, las quijadas se aprietan con crispados nervios como queriendo morder algo que no está en la boca, las manos se comprimen formando dos puños escondidos de la vista de miradas indiscretas, como queriendo golpear lo que no tienen al alcance del brazo. Si, estoy enojado, la injusticia es demasiado burda como para ignorarla, como para simplemente dejar pasar el hecho y voltear la página.

Muchas veces vivimos momentos de extremo enojo, frente a traiciones, abusos de autoridad, hipocresías, maldades o mentiras. Pero el enojo no se va, se instala orondo en nuestro interior y nos acompaña por el resto del día, no dejando que la paz y el equilibrio interior vuelvan a ser el norte que guía nuestro caminar. Y en esos momentos, ¡que injustos podemos ser con los que nos rodean! Cuanto dolor podemos provocar en los que con absoluta inocencia se acercan a nosotros para ayudarnos o simplemente compartir un momento laboral, de familia, o de amistad.

Las más de las veces descargamos nuestras impotencias con aquellos que menos lo merecen. Esas buenas personas que nada tienen que ver con nuestro enojo son victimas de nuestros desahogos y culminan siendo el eslabón final de la cadena de frustraciones que nos llevó al estallido. ¡Que injustos que somos, que poco amor por esas sencillas almas que sólo quieren compartir y acompañarnos en los momentos malos que nos prodiga la vida!

En muchas oportunidades las victimas son las esposas cuando llega el marido a la casa, o viceversa. En otros casos son los empleados que sufren a sus jefes frustrados por problemas con sus superiores. O simplemente ese amigo que te acerca su hombro y le respondes con una ácida respuesta. Es curioso, pero las más de las veces nos desahogamos de nuestro enojo con los más débiles, los que no tienen la capacidad de responder a nuestra agresión, quizás nuestros propios pequeños hijos.

La palabra que resuena en mi mente es cobardía. ¿Cómo podemos ser tan poco cristianos como para desahogarnos de nuestros enojos descargando ataques de ira contra los que nada tienen que ver con nuestros problemas? Es una cadena de agresión, que sólo genera más y más malos sentimientos, cadena que sólo puede ser interrumpida por los lazos invisibles del amor.

Cuando tenemos esos momentos de enojo, necesitamos desahogarnos, necesitamos liberar esa presión interior que nos oprime y ensombrece. Sin demora alguna liberemos ese volcán que amenaza estallar en nuestro pecho, pero hagámoslo con amor, derramando gotas de ternura, sonrisas, comprensión. Nuestros malos sentimientos se derretirán como nieve junto al calor del hogar, no resistirán la sonrisa que nos prodiga esa alma buena que se acerca a nosotros con las manos abiertas. Luego podremos comprender qué tontos que somos cuando respondemos mal con mal, cuando alimentamos los círculos concéntricos que nos alejan del amor.

Es una virtud heroica la de aquellos que son capaces de responder al mal con bien, la de los que son capaces de frenar sus propios sentimientos de enojo y tornarlos en suaves sonrisas que derriten el mal. Virtudes heroicas las de los que derraman miel sobre un mundo con rostro de limón. La acidez de esta sociedad pide a gritos que almas heroicas la llenen de dulzura. Héroes que serán vistos como débiles quizás, pero qué bienvenidas son esas hermosas almas que iluminan el mundo, le dan un sentido puro, bueno, frente a los ríos de egoísmo e hipocresía que corren por nuestras calles.
¡Virtudes heroicas para una causa noble, la de honrar al Amor de los Amores uniendo nuestra voluntad a la Suya!


La sociedad está con el Presidente

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Sept. / 2008

 

 

La administración del presidente Felipe Calderón ha venido sentando delante de la sociedad la premisa de que "el trabajo de gobierno requiere de los acuerdos, y que en ellos no siempre se obtiene lo deseado porque también incluyen las opiniones del resto de los implicados".

Mientras el presidente hace estos planteamientos, en el PRI se identifican los grupos de los gobernadores donde destaca Enrique Peña Nieto; el de Beatriz Paredes, y el grupo "ultra", que se une a la actitud de Bartlett de utilizar –al igual que AMLO– el Nacionalismo Revolucionario como la fórmula para defender nuestro país.

Manlio F. Beltrones, por su parte, tiene la visión de convertir al PRI en el partido bisagra, y maniobró para imponer las condiciones al presidente, lo cual resulta una inconsecuencia absoluta con el proyecto y resultados electorales que se obtuvieron en interior de la República durante 2007.

Podrá alegarse que Calderón ganó con un pequeño margen de medio punto la elección para presidente, y fue ese triunfo tan apretado que le hubiera dado a AMLO la oportunidad de mantener, dentro del marco de la ley, un liderazgo moral que no entendió, y en cambio prefirió apostarse por el filibusterismo político con el derecho a oponerse a lo que hagan los espurios electos en el mismo proceso donde se eligieron  diputados y senadores de su partido.

La "Izquierda" está dividida, debilitada, desorientada y sin caracterizarse a lo largo de la historia de México por la cohesión ni por la claridad de sus principios, implica una carencia de un significado en común, lo cual deriva en un debilitamiento; pero sorprende que a pesar de ello muchos en el país consideren al partido como una opción viable en lo electoral.

El presidente marcó desde el inicio de su gestión administrativa una diferencia con la administración panista anterior, destacando que la administración de Fox, aunque tuvo el apoyo del PAN, el partido no se identificó con la administración, de ahí que Calderón se interesara en llevar a cabo un gobierno diferente al de Fox.

El punto radica en cómo marcar la diferencia entre administraciones del mismo partido. La actual administración incorpora a un número mayor de miembros del partido en el poder –el PAN–; la llegada de Calderón pone fin a la presidencia en el partido de Manuel Espino para dejar en su lugar a Germán Martínez, identificado siempre como una figura próxima a Calderón; además de trabajar cerca de los intelectuales del PAN que intentaban constituir una doctrina que convenciera a la sociedad y actualizara los principios que al paso del tiempo se habían deteriorado.

Sin que se haya presentado una confrontación contra el presidente, tampoco se percibe una acción coordinada en donde el presidente, su equipo de gobierno y su partido se encuentran empatados en la búsqueda de objetivos semejantes, cada uno, desde luego, con sus propios recursos y en sus propios ámbitos.

Felipe Calderón se enfrenta a situaciones difíciles y, aunque aparente estar aislado, está apoyado por los que en el confiaron y por algunos más.   En gran parte de la sociedad todavía persiste la idea de que el presidente es omnímodo, no se acostumbra a que ahora tiene que sus ideas y/o soluciones que propone tienen que realizarse por un equipo comprometido, no sólo con un partido o con un gobierno, sino con la sociedad mexicana que poco a poco va teniendo, a pesar de todo, más participación.  Esta participación de la sociedad es lo que Felipe Calderón ha venido demandando cotidianamente.

 

 

 

 



La hazaña que terminó en tragedia: el Pípila

 

Antero Duks

Sept. / 2008

Cuenta una de las leyendas que Juan José de los Reyes Martínez Amaro nació el 3 de enero de 1782 en la ciudad de Guanajuato, que su apodo se atribuía a que las pecas de su rostro simulaban el punteado del plumaje de los guajolotes domésticos, y que murió en esa misma urbe en 1863.

Otras, por el contrario, aseguran que se llamaba Mariano Martínez –o José María Barajas, según sea el caso–, no precisan su fecha de nacimiento, aseguran que vio la luz en San Miguel El Grande (hoy de Allende), que su mote se debía a que su risa se asemejaba al ruido producido por los pavos, y que murió en 1810 en la batalla del Monte de las Cruces, justo en las afueras de la ciudad de México.

A reserva de estas diferencias, todas coinciden en señalar que era de oficio minero, que participó en la lucha por la independencia y que era conocido como "Pípila".

De él se ha escrito mucho y se ha hablado más y, guste o no, es uno de los referentes fundamentales de la lucha encabezada por Miguel Hidalgo. Pese a que las discrepancias arriba citadas son motivo más que suficiente para cuestionar la existencia histórica del Pípila, lo cierto es que este no es el mayor problema que representa dicho personaje.

Partamos del hecho de que ni la historia oficial manifiesta una postura clara o bien definida en la materia, y lo mismo es generosa que miserable con el Pípila. Generosa en cuanto a que premió su notable gesta elevándolo al parnaso de los héroes; y miserable puesto que una vez realizada la proeza, se despreocupó de él y lo condenó al peor de los olvidos.

Esta postura ambivalente no es más que resultado del problema que representa la figura del Pípila en las explicaciones que la "historia de bronce" ofrece sobre la toma de la alhóndiga de Granaditas; conflicto que, además, tiene como punto crítico el desfase existente entre el hecho en el que el personaje participó y la forma cómo éste se desarrolló.
           
Tras haber recibido la negativa del intendente Juan Antonio de Riaño de entregarle la ciudad de Guanajuato, Hidalgo dispuso todo lo necesario para tomarla. Así, el 28 de septiembre de 1810 entró a la localidad con un contingente que superaba las 40 mil almas.

Por su parte, Riaño decidió defender la plaza y a todos los peninsulares que habitaban en ella, atrincherándose en la alhóndiga de Granaditas –sólida construcción que había mandado construir a finales del siglo XVIII–. Y estaba en lo correcto, pues tras varias horas de asedio, y a pesar de la temprana muerte del mismo intendente, el almacén se erigía, ante la mirada sorprendida de las huestes del cura de Dolores, como una fortaleza inexpugnable. 

Cuenta la historia, como todos sabemos, que un minero se ofreció para derribar la puerta de la entrada principal. Para tal fin solicitó aceite de abeto, brea y rajas de ocote –o pólvora, según algunas versiones–, y que le fuera colocada una pesada laja sobre la espalda, la famosa "losa del Pípila". Pese a que es de todos sabido que tuvo éxito, muchos desconocen lo que aconteció después.

Una vez que las tropas de Hidalgo tuvieron el camino franco, penetraron en el edificio y protagonizaron uno de los episodios más violentos y degradantes en la historia de la independencia nacional pues, no conformes con el triunfo, consagraron las pocas energías que aún conservaban para matar a cuanto soldado realista y ciudadano peninsular encontraron, abusar de las mujeres –sin importar su etnia y edad–, así como vejar y desvalijar a los difuntos.

Los excesos no terminaron ahí. Estas escenas se repitieron en las calles guanajuatenses y no cesaron hasta que Ignacio Allende dispersó a la turba a cañonazos.

Como es de suponer, lo sucedido en Guanajuato llegó a oídos de los habitantes de la ciudad de México, más a manera de rumores que de crónicas fidedignas, transmutando lo que en un principio fueran loas y simpatías para Hidalgo en un repudio tajante y un miedo generalizado ante la posibilidad de que lo mismo llegara a ocurrir en la capital virreinal.

Ante toda esta evidencia, las preguntas que cabría plantearse son: ¿cómo se puede conciliar una hazaña tan noble con los excesos que le sucedieron?, y ¿como exaltar la figura del Pípila, un soldado que se ofreció de voluntario, sin ir en detrimento de la de Hidalgo, jefe del movimiento y responsable de lo sucedido?

Queda claro que las respuestas a estas y otras tantas interrogantes de nuestro pasado hay que buscarlas en cualquier otro lado que no sea el de la historia oficial; esa historia que vocifera a veces y calla en otras, según convenga a sus intereses; la misma que en sus deseos de recrear el pasado en blanco y negro se olvidó de los matices, y que en su meditada ambigüedad anda a caballo entre las verdades medianamente veladas y los silencios parcialmente revelados.

 

Para variar, o mejor sea dicho: para no variar, el oficialismo ha convertido a nuestra historia en un verdadero mito que produce, no pocas veces, enfrentamientos innecesarios entre la gente que sabe analizar con veracidad y criterio los hechos reales y los que los tratan de esconder por una vergüenza mal entendida o sospechosa.  Esta es y seguirá siendo –mientras existan los necios, cosa imposible--  pan nuestro de cada día.

 

En el caso que tratamos, ¿qué hay de malo el saber la verdad?  ¿Qué las turbas, de la procedencia o color que sean siempre causarán daño?  Vamos, esto es como querer tapar el sol con un dedo.  Además, un hecho de esta naturaleza comúnmente sucede en todas las guerras, trátese de la que se trate.  Son hechos lamentables sí, pero desgraciadamente incontrolables; las pasiones humanas –justas o no—no miden consecuencias.  Por otro lado, este hecho no va a mermar la importancia que tuvo para México la lucha y conquista de su independencia, de la que debemos estar orgullosos todos los mexicanos; ni disminuirá la dimensión que como prócer tiene Miguel Hidalgo y Costilla.



¿Hasta cuándo México?

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Sept. /2008

 

La gente baldía y perezosa es en la
República lo mismo que los zánganos
en la colmena, que se comen la miel
que las trabajadoras abejas hacen.

 

Y sigue la mata dando, ayer fueron Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, hoy le toca a Morelos.  El caso es que los maestros están empeñados a demostrar que el trabajo responsable les importa un bledo, además que todos los mexicanos entendamos que hacen lo que se les antoja y que aquí solamente sus chicharrones truenan.  ¡Pobre México! ¿Hasta cuándo?

Desde el pasado 14 de agosto, maestros de Morelos iniciaron un paro en dicho estado, como protesta a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE). Consideran que ésta busca fomentar la privatización de la educación en el país. Se trata de un movimiento que está conformado por el 95 por ciento del magisterio del estado.  Esta actitud y sus argumentos me huelen a lopezobradorismo y su FAP.

Hasta el momento han realizado marchas con gran convocatoria tanto de maestros como de padres de familia que no concuerdan con el documento firmado por el gobernador Marco Adame Castillo; Luis Manuel Rodríguez Olvera, representante de la sección 19 del SNTE en Morelos; y Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia –atávica costumbre mexicana--  del Sindicato Nacional del Trabajadores de la Educación (SNTE).

La última marcha se llevó a cabo el viernes pasado afuera de recintos de diversos medios de comunicación morelenses, con el fin de pedirles objetividad en el tratamiento de las notas que publican sobre el conflicto magisterial. 

Los profesores inconformes también han acudido al Senado y a la Secretaría de Gobernación para hacer oír sus demandas.

En el primer recinto, la facción del PRD se unió a sus causas –que raro--   y pidió diálogo para llegar a un acuerdo pronto. Los senadores Graco Ramírez y Javier Castellón, dijeron que estos –pobrecitos--  trabajadores de la educación realizaron el paro para defender sus derechos constitucionales y profesionales, pero las autoridades de la entidad no los han atendido.

Los maestros han aclarado por medio de un comunicado, que rechazan la ACE porque consideran que en realidad no busca elevar la calidad educativa; la han calificado como "un objeto de negocio que da inicio a la privatización educativa en nuestro país".

Sin embargo, reconocen que la Alianza cuenta con elementos positivos, tales como la mejora en infraestructura y equipamiento. Pero también han manifestado que hacen falta más escuelas, capacitación y actualización –pero no dicen que más falta hacen maestros bien preparados y responsables para otorgar una educación de calidad.

Asimismo, aclaran que el examen para la obtención de plazas se aplicó a quienes están interesados en entrar al servicio y no a todos los maestros –si así reprobó el 80%, imagínese lo que hubiera sido si participan todos--, además de que éste fue de conocimientos generales y no el adecuado para un maestro con una formación normalista –ah caramba, ahora dicen que los normalistas se cuecen aparte.

"Ahora ya no importará el grado académico que tenga el docente: licenciatura, maestría, doctorado, ni todos los años que lleve en servicio. ¿De qué servirá entonces que nos preparemos estudiando una maestría para ofrecer una verdadera calidad – ¡zopas!-- en la educación a los maestros, si para ellos sólo importará la acreditación de un examen?", argumentan al explicar por qué están en contra del examen.

Los maestros morelenses también se oponen a que se termine con la herencia de plazas y a los horarios discontinuos, es decir, más horas de trabajo en fines de semana y verano, pero percibiendo el mismo sueldo. Esta es una justa demanda, pero el meollo del problema es que todo lo quieren hacer protestando con marchas y borlotes, que dañan a terceros, en vez de usar medios racionales, los cuales son precisamente más propios de su carácter profesional.

Aparentemente los maestros disidentes están a favor de la educación de calidad y de que les apliquen exámenes, siempre y cuando éstos no favorezcan intereses particulares del gobierno –vuelve aparecer la imagen de AMLO. Pero ¿qué bien les están haciendo a los estudiantes al no presentarse en el salón de clases?

Todos los implicados en el conflicto, tanto el gobierno como los profesores, pregonan buscar el beneficio de la niñez y la juventud, pero hasta el momento no han hecho nada para llegar a acuerdos concretos – precisamente los que más se perjudican son a los que, según ellos, pretenden beneficiar, además lógica y principalmente a México.

Ha pasado más de un mes desde el inicio del paro y nada más no se ve por dónde resolver el conflicto. Es necesario que los maestros sean evaluados y que la sociedad sea testigo de dicha evaluación.

Es indispensable que el profesorado cuente con un nivel de preparación similar, para que nuestros niños y jóvenes tengan una misma calidad educativa. De esta manera, se evitará que algunos estados sigan estando rezagados en educación, como lo demuestra la Prueba Enlace cada año.

Mientras tanto el daño a los niños y jóvenes es inconmensurable e invaluable, y por ende a México.  La pregunta es ¿hasta cuándo?

 

 



Este México nuestro…

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Sept. / 2008

 

 

Pasaron, con no poca parafernalia, las fiestas patrias y, desde la no poca distancia en la me encuentro de la ciudad de México --mi tierra natal—recordé los años de mi infancia y juventud.  Extraño la ciudad que era cuando salí definitivamente de ella, hace más de treinta años, más confieso que no ahora, pues definitivamente me anonada y me ataranta. 

José Tamborrel Suárez, hermano menor de mi madre, a quien todos le llamaban de cariño: Tata; yo lo quise, respeté y admiré mucho, lo guardo en un rincón especial de mi memoria, mi inolvidable tío Tata.  Fue un hombre muy inquieto, de gran iniciativa y de una gran chispa.  Tuvo el mérito de haber adquirido una amplia cultura en forma totalmente autodidacta, pues la vorágine que vivió nuestro país durante las dos primeras décadas del siglo pasado le impidió estudiar escolarmente.  Emprendedor y trabajador desde muy chico, le sonrió la fortuna y fue, calladamente, un altruista nato.

Escribió varios libros, entre ellos un tratado sobre el Leonismo –fue Gobernador de los Leones--  y dejó inédita una enciclopedia de "cosas raras" –como él le llamaba--, para lo cual le dio dos o tres –si mal no recuerdo--  vueltas al mundo, fisgoneando y metiendo las narices –como el decía--  por aquí, allá y acullá, obviamente tomando nota de todo.

Un día me comentó que consultando algunas de las famosas enciclopedias, encontró algunas discrepancias y que se animó a hablarles para comentarles lo que había encontrado, lo hizo obviamente temeroso de que ni caso le hicieran y lo mandaran a volar, pero para su sorpresa lo acogieron muy bien y le agradecieron sus observaciones, conminándolo a que lo hiciera cuantas veces fuere necesario.  Pero Dios dispuso que el cansancio senil primero y finalmente la muerte le ganaran en tiempo, y ya no le alcanzó la vida para editar su "Enciclopedia de las Cosas Raras".  Dios lo tenga en su Santo Seno.  Ojala que sus descendientes se animen hacerlo, más que nada por honrar su memoria y, por qué no, también para interés de mucha gente estudiosa.

En uno de sus libros: "Critiquillas", hace crítica, en forma por demás amena y humorística de cosas que sucedían en la vida cotidiana de nuestro México de los años treintas y cuarentas del siglo pasado.  De esos años, durante los cuales transcurrió mi niñez y adolescencia, hasta llegar a la mayoría de edad en 1950 --en esa época se alcanzaba a los 21 años--, recuerdo muchas de las cosas a las que hace referencia, claro que por mi edad es natural que las apreciara en otra forma.

Muchas de los comentarios que hace de las cosas de aquella época, le hacen a uno ver que muchas de esas cosas no han cambiado.  Por ejemplo, con respecto a las fiestas patrias escribe lo siguiente: «Un detalle que muestra el carácter fiestero y despreocupado del mexicano, es que es el único país en donde se celebra en dos días festivos la fecha de la Independencia.  En todos los países del mundo existe un día dedicado a esta celebración.  México, disfruta de dos: el 15 y el 16 de septiembre; pero estos días se convierten a veces en tres, en cuatro o en cinco… ¡según el humor colectivo!»  Dentro de dos años conmemoraremos, y desde luego festejaremos, primero –en septiembre--  el bicentenario de la iniciación de la gesta por la Independencia, y dos meses después –en noviembre—el centenario de la Revolución Mexicana.  Dado que se están preparando actividades y festejos especiales a lo grande, a ver como nos va.  Tres meses tequileros al grito de ¡VIVA MEXICO!  ¡AH!, y en diciembre: posadas y Navidad, újule casi medio año de mucho "trabajo", y con la "bonanza" de nuestra economía el año 2011 será de cruda en todos sentidos.  "La cuesta del 2011".

Y qué decir del ambiente político, sus comentarios nos demuestran que apenas estamos cambiando: «El pueblo de México vive atormentado de anhelos por una vida política político-social mejor.  Está seguro de que no es feliz y de que carece de todo por culpa exclusiva de sus gobiernos.  Esta idea, que predomina en las clases populares, solamente puede desaparecer el día el día que pueda elegir con toda libertad a sus dirigentes.  Mientras los gobiernos son impuestos, no podrá pensar de otra manera y vivirá desconfiado y molesto… (Y un día puede estallar).»  Creo que todo comentario con relación a la actualidad sale sobrando.

Y qué decir de los edificios públicos: «He observado con mucha frecuencia que en la mayor parte de los edificios públicos de la ciudad de México, lucen en lugares bastante visibles, sendas placas de bronce o mármol, --indudablemente muy costosos--, con leyendas como esta: "Este edificio es propiedad del Departamento Central del D.F."… ¿Acaso habrá habido quien dispute el derecho de propiedad sobre tales edificios públicos?...»

Se ha escrito mucho sobre el escaso criterio y capacidad que tenemos para analizar las cosas, principalmente los asuntos políticos, con razonamiento": «Los mexicanos no estamos habituados a analizar las cosas.  Nos inclinamos en un sentido u otro, influidos por simples rumores o noticias de prensa… Muchas veces nos inclinamos ante determinado lado, simplemente por instinto; pero lo general es que lo hagamos por intuición.» Ni hablar, nuestro fiel retrato escrito, la verdad no peca pero…

Y no podía faltar el observar sobre las leyes, las cuales o no las conocemos o no las cumplimos, que para el caso es lo mismo: «La Ley de Amparo, de la que México se siente orgulloso, no ha servido para otra cosa que para proteger bribones.  Los hombres honrados desconocen los beneficios del Amparo… Los bribones siempre llevan uno en la bolsa.  Esta es una de las leyes que más perjuicios ha causado a la sociedad… y, sin embargo, nadie protesta.» Sobra decir que seguimos en las mismas.

En cuanto al humor político, haciendo chunga sobre algún personaje político de altos vuelos, que para eso la picardía mexicana se pinta sola, apunta: « ¡Va de guasa…! El pueblo de México siente gran admiración por uno de sus presidentes, que raramente demostró rara habilidad para posponer los problemas que necesariamente se presentaron en el curso de su gestión.  Tal habilidad demostró en esto, que el pobre pueblo se hundió en complicaciones y miseria.  Se le recuerda con el célebre alias de "El Gran Posponedor"… A este buen señor, se le olvidó incluir en el programa de su gobierno, la siguiente frase, que hubiera estado muy bien: "Todo problema, grande o pequeño, que se me presente, será invariablemente pospuesto, tantas veces como sea necesario".  De haber incluido esta frase en su programa, hubiera sido lo único que verdaderamente cumplió… (¡Vaya que si lo cumplió!).» Seguramente se trataba de Manuel Ávila Camacho, por su gran capacidad para minimizar los problemas y dejarlos pasar.

 Recuerdo que en aquella época se festejaba, con mucha rimbombancia la Fiesta de la Primavera, se hacia mucho alboroto y ni diga de la publicidad para elegir a la Reina...  En los ejidos, también con mucha parafernalia se llevaban a cabo las fiestas, en las que lo central era elegir a la Flor más Bella.  Obvio es decir que los organizadores se llevaban jugosas bolsas...  Al respecto comenta: « ¿No creen ustedes que es una alcahuetería de muy mal gusto lo de la fiesta de "La Flor más Bella del Ejido"?»

¿Cuándo conoceremos realmente la manera de ser mexicano?... Pregunta de hace más de medio siglo, que bien la podemos hacer en este momento.

Quien que haya vivido en aquella época puede fácilmente recordar cuando se dejó venir la euforia por tener un título nobiliario.  Era tanta la euforia por poseer alguno que por todos lados aparecían.  A ese respecto apuntaba don José: «En México, tan lleno de calamidades, se ha soltado últimamente una verdadera plaga de dizque "nobleza auténtica", que ya nos tiene "fritos".  Lo que más abunda son los príncipes.  Cualquier tipo mugroso le resulta a uno de la más rancia nobleza europea.  ¡Difícil es ir a cualquier parte sin "dar con un señor de estos!... Lo curioso es que la prensa en general es la que mejor les hace "su juego".  ¡Tal parece que fuera monarquista!... ¡Y lo peor de todo esto, es que todavía hay políticos que se dejan deslumbrar por esos!...»

«México, ¡nuestro pobre y querido México! Está sufriendo una incontenible fiebre de títulos nobiliarios… La mayor parte de las páginas sociales están llenos de títulos (ridículos y sin sentido)En sociedad, el que carece de un titulillo ¡está reventado!... La lucha para obtenerlos está en juego.  Los nuevos ricos "agonizan" por uno, ¡Cualquiera que sea! ¡Eso no importa! Son incapaces de cooperar con cincuenta pesos a una obra de servicio social; pero por un título nobiliario darían cientos de miles de pesos… ¡millones!... ¡Qué alegría! ¡Qué orgullo poderse llamar marqués de Tepito, duque de Iztacalco, barón de la Tlaxpana o con de Barbas Tenango!... ¡Si la gente que exhibe títulos de nobleza supiera el ridículo que hace…!»

A este respecto, una anécdota personal: Hace ya muchos años, un buen amigo, que me bromeaba mucho con lo de mi apellido, escribió un versito que decía: "Tengo el título de Duque / más no puedo con él / por eso prefiero/ que me digan Tamborrel.

La visita de algún personaje político, en la actualidad conlleva a desarrollar actos y actividades austeras. Apegadas al protocolo y sin parafernalia fuera de lo estrictamente necesario.  Pero por aquellos años era motivo de actos y actividades exageradamente rimbombantes.  «En México sistemáticamente se hace el ridículo cuando se trata de la visita de algún personaje importante.  En lugar de ser tratados con exquisita finura, discreción y tacto, haciéndoles sentir hospitalidad, se les molesta y se les fatiga sin cuento, atiborrándolos de ceremonias, actos y festejos, mariachis, sombreros de charro, chinas poblanas de alquiler, falsos charros, indigestas comidas, y cansados recorridos.  Es natural que esta gente, a las veinticuatro horas de estar con nosotros, trate de escapar, buscando cualquier pretexto.  No hay resistencia física que soporte la oficiosidad, algarabía y molestias de que se rodea a esos infelices.  La nota más extraordinaria de estas "fiestas" la dan los eternos vividores, que como arte de magia aparecen por millares, todos esgrimiendo derechos, todos dispuestos a dar la batalla a como de lugar… Centenares de funcionarios que a toda costa quieren tener el "honor"… y junto con ellos, sus señoras esposas, hijos, primos, cuñados, sobrinos y suegros… ¡Inútil decir, que el pueblo descalzo y hambriento es el que paga!... Los dineros del pueblo se dilapidan; pero los charros y las chinas poblanas sintéticas se salvan… y miles de burócratas estómagos se dilatan de materiales satisfacciones… (Y como si todo lo anterior no fuera demasiado, siempre, después de estas fiestas de agasajo, aparece por ahí un nuevo rico).»

El General Heriberto Jara Corona, originario de Nogales, Veracruz, fue un distinguido  revolucionario.  Siendo Secretario de Marina del Presidente Manuel Ávila Camacho, tuvo la genialidad de construir un astillero en las Lomas de Chapultepec, que aunque contó con el consentimiento de su jefe, la realidad que lo hizo por sus pistolas.  Alrededor de eso y de su persona, como ya se imaginará,  se hicieron muchos chistes.  «Un señor Secretario de Marina, de uno de tantos "desgobiernos" que hemos sufrido, me decía en cierta ocasión: "Yo y el señor Presidente, estamos de acuerdo en hacer de la ciudad de México un gran puerto del Atlántico…"  ¿Cómo dijo? –Pregunté azorado--, ¡Lo que oyó, mi amigo…! Pensamos hacer de la ciudad de México un gran puerto de mar… Naturalmente pensé que se trataba de una broma, y quise cambiar de conversación; pero el señor Secretario no lo permitió, y haciéndome sentar a su lado, me explicó; Si la ciudad de Los Ángeles, California pudo convertirse en puerto estando a gran distancia del mar.  ¿Por qué nosotros no lo vamos a poder hacer?... Huelgan comentarios…» 

Caben las preguntas: ¿Cuánto de aquello seguimos padeciendo, conservando y tolerando?  ¿Hemos mejorado o no? ¿Hemos cambiado o no? Usted tiene la palabra.

 

 



ESTADÍSTICAS DE POBLACIÓN EN MÉXICO

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Sepy. /2008



De acuerdo con el INEGI, México ocupa el lugar número 11 en el mundo y el tercero de América por el monto de su población, superado por países como Estados Unidos de América y Brasil.


Se estima en 2008, que la esperanza de vida al nacimiento de la población mexicana es de 75.1 años; 77.5 años en las mujeres y 72.7 en los varones.


De acuerdo con las estimaciones más recientes, el país registra que la población mexicana es de 106.7 millones, 50.8% son mujeres y 49.2%, hombres.


En los años sesenta la tasa de crecimiento promedio anual fue de 3.4%, para el periodo 2005-2008 es de 0.87 por ciento.


En el año 2008, ocho entidades concentran poco más de la mitad de la población total. Las entidades con mayor número de habitantes son el estado de México (14.6 millones de habitantes) y el Distrito Federal (8.8 millones). Asimismo, las cinco zonas metropolitanas mayores agrupan 30.2% de la población nacional.


La densidad de población en el país es de 53 hab. /km².; el Distrito Federal registra la mayor, 5 871 hab. /km²., y Baja California Sur la menor, 7 hab. /km².




El ratón se está muriendo

 
Enrique Galván-Duque Tamborrel

Sept./2008

 

El ratón o "mouse" de computadora está a punto de cumplir 40 años y es una de las herramientas más útiles y menos sofisticadas de la era tecnológica, pero podría desaparecer de los escritorios en los próximos cinco años.

Y quien ocupará su lugar, asegura afirma la empresa consultora de informática Gartner, serán los llamados mecanismos de computación gesticular. Estos sistemas incluyen los monitores sensibles al tacto y la tecnología de reconocimiento facial.

"El ratón funciona bien para las computadoras de escritorio, pero para los sistemas de entretenimiento del hogar o para las computadoras portátiles, sus días están terminados", dijo al analista de Gartner Steve Prentice en la página electrónica de la BBC de Londres.

La predicción de Prentice se basa en el trabajo actual de la industria de aparatos electrónicos que está creando productos con nuevas interfases interactivas inspiradas en el mundo de los juegos de video.

Por ejemplo, Panasonic está produciendo sistemas de entretenimiento en los que en lugar de utilizar el control remoto convencional el usuario levanta la mano o señala y el sistema reconoce lo que ésta ha hecho.

"También es capaz de reconocer tu cara y después de identificarte te presenta en la pantalla de TV un menú. Después puedes mover la mano sobre la pantalla y seleccionar lo que deseas", añadió el analista.

También se están desarrollando sistemas "emotivos" en los que con un auricular el usuario puede controlar la computadora solamente con el pensamiento. Se trata, dice Steven Prentice, de utilizar el poder de la computación para hacer cosas más inteligentes.

El ratón fue inventado por Douglas Engelbart cuando trabajaba en el Instituto Stanford de Investigación. El invento nunca le dio regalías porque su patente expiró en 1987, antes de que la revolución de las computadoras portátiles convirtiera al ratón en una herramienta indispensable.

Logitech, el mayor fabricante de ratones y teclados, ha vendido más de 500 millones de ratones en los pasados 20 años. Por eso la empresa cree que la predicción del fin del ratón es demasiado pesimista.

Rory Dooley, gerente general de la unidad de aparatos de control de Logitech, el ratón seguirá siendo importante, sobre todo teniendo en cuenta que el mundo en desarrollo todavía no se ha integrado totalmente a la revolución de Internet.

"La forma de llevar tecnología, educación e información a esas partes del mundo será teniendo acceso a buscadores de Internet y hacer con una computadora lo que hasta ahora hemos hecho usando un ratón", dice Dooley.

"Actualmente mil millones de personas tienen acceso a Internet, pero en el mundo hay más de seis mil millones de habitantes", agregó.

La pregunta es si estamos realmente preparados para empezar a mover las manos en el aire o a hacer gestos faciales frente a una pantalla.

Según Steve Prentice, millones de personas ya lo están haciendo gracias a consolas de juego como la Wii de Nintendo o los teléfonos inteligentes como el iPhone.

"Con la Wii puedes señalar y sacudir la mano y el aparato responde vibrando, así que se establece una relación interactiva", dice el experto. Y juegos de video interactivos, como "Guitar Hero", en el que el usuario toca una guitarra y con ésta controla las notas musicales en el video, ha sido muy elogiado por su "innovadora interfaz".

Pero no todo está perdido para los que lamentan la pérdida de las herramientas antiguas. El teclado, tal como predice Steve Prentice, todavía seguirá acompañándonos en el futuro, pues continuará siendo el aparato básico para introducción de texto y por el momento no se ha visto nada que pueda reemplazarlo.