lunes, 6 de septiembre de 2010

Hernán Cortés

Por:Enrique Galván-Duque Tamborrel

Octubre / 2008

 

«Honor a quien honor merece»

  

La conquista de México inició en Medellín, provincia española de Badajoz. Agreste y solitaria, al menos hasta tiempos de la dictadura franquista, en los siglos XV y XVII la extremeña fue una tierra avara en oportunidades y abundante en miserias; terruño generoso en hombres que, sin encontrar en ella ni oficio ni beneficio, se lanzaron a la aventura americana.

Es la historia de Hernán Cortés, joven nacido en 1485 que, a diferencia de la mayoría de sus coterráneos, tuvo la oportunidad de estudiar leyes en la Universidad de Salamanca, aunque sólo fuera para confirmar que su verdadero llamado era el de la aventura y el riesgo. Por ello, no debe extrañar que a los 19 años, y después de haber viajado por España e Italia, se embarcara rumbo a América.

Una vez en el Nuevo Mundo, asentó sus reales en Santo Domingo como escribano, labor que interrumpiría para participar en la conquista de Cuba. Esta fue la experiencia que, de una vez por todas, le llevó a cambiar la pluma por la espada, el libro por el cañón, la toga por la armadura; no obstante, y como hombre de armas que era, supo que la de Cuba no era su historia, que él debía escribir la propia.

Fue a partir de ello y, pese a la oposición del gobernador de Cuba —su otrora amigo Diego de Velázquez—, que Cortés se dio a la tarea de organizar una expedición que, a la postre, contaría con casi 600 hombres, 32 caballos y 10 cañones, y que zarpó el 18 de noviembre de 1518 sin tener un rumbo fijo.

Sorprende, pues, cómo un viaje que inició con poca claridad se transmutó en una gesta militar que culminó con la sujeción de todo un imperio. Ante todo, hay un factor que no se puede desestimar: el del azar.

Ventura de Cortés y sus huestes al llegar a este territorio el mismo año en que el legendario Quetzalcóatl, divinidad alta, barbada y blanca, según los mexicas, había prometido retornar. Ventura la de haberse encontrado con un rey —Moctezuma Xocoyotzin— que quiso hacerles desistir de continuar su avance con regalos y que, a su llegada a México-Tenochtitlán, los recibió con los brazos abiertos.

Ventura la de toparse con un Jerónimo de Aguilar, capturado por los mayas después de naufragar en las costas de Yucatán, que junto con la Malinche hizo las veces de traductor. Ventura, por último, de llegar en el tiempo en el que mexicas y tlaxcaltecas se hallaban enfrentados.

A ello habría que sumar, por supuesto, las ventajas que los españoles disfrutaron gracias a las armas de fuego, caballos, barcos y bergantines, composición física, alianza con los enemigos de los mexicas y enfermedades.

No obstante lo anterior, un punto fundamental fue el del liderazgo de Hernán Cortés. Jamás le tembló la mano, ni cuando fundó la Villa Rica de la Vera Cruz para liberarse de la tutela de Diego de Velázquez y así tomar sus propias decisiones; hundir sus naves cuando la duda y la desesperanza acechaban a sus hombres; enfrentarse a los españoles que habían sido enviados desde Cuba para detenerle; continuar con la lucha tras haberse visto obligado a huir de México-Tenochtitlán, y perder muchos soldados en la fatídica noche triste (8 de noviembre de 1519).

Cierto es que la empresa de Cortés también estuvo permeada por la ambición, por el deseo de hacerse de oro, de tierras y de esclavos; un aliciente que en mucho ayudó a él y sus hombres a sobreponerse a la adversidad, cierto, pero que dio cauce a las peores atrocidades y excesos que el ser humano es capaz de cometer.

De igual forma, mucho se ha dicho sobre la violencia con la que la ocupación de estas tierras aconteció; sin embargo, se trata de un lugar común pues quienes vierten esta crítica se olvidan que las conquistas han sido, son y serán, violentas, que en ellas se vierte sangre y no buenos deseos, que se pelea con armas y no con flores, que mueren seres humanos y no ideales, que hay vencedores y vencidos, no buenos y malos, y que la imposición por la fuerza es inherente al género humano y no sólo a los europeos.

Contrario a lo que suele creerse, los problemas verdaderos de Cortés iniciaron tras la caída de México-Tenochtitlán y la fundación de Nueva España. Aventurero de espíritu, organizó una expedición a la Hibueras, dejando el gobierno de la ciudad a su gente, misma que traicionaría su confianza al cometer una serie de atropellos que dividirían a la población española recién asentada en este territorio.

Pese a que su retorno procuró restaurar el orden, de poco sirvió su intento. Las noticias de lo sucedido llegaron a oídos del monarca español, Carlos I, quien después de someter a Cortés a un juicio de residencia —que duraría hasta la muerte del conquistador—, ordenó a éste regresar al Viejo Continente para entrevistarse con él.

El encuentro tuvo lugar en la ciudad de Toledo, entonces capital de España, y en él, el monarca quitó a Cortés el gobierno de Nueva España pero, a cambio, le concedió el título de Marqués del Valle de Oaxaca y le concedió el privilegio de disponer de 22 villas y 23 mil vasallos.

Un Cortés insatisfecho y defraudado retornó a Nueva España para seguir dando cauce a su espíritu expedicionario, jamás quebrantado por autoridad o poder alguno, con una serie de viajes por la región actual de Baja California.

Deseoso de obtener más mercedes de la corona por los servicios que a esta había prestado, regresó a España en 1540 para participar en la guerra de Argel. Sin embargo, sus peticiones jamás fueron escuchadas. Víctima del hartazgo y de la frustración, Cortés se estableció en Castilleja de la Cuesta, muy cerca de Sevilla, donde murió el 2 de diciembre de 1547. Tenía 72 años.

Después de mucho peregrinar, y en conformidad con su primera voluntad, sus restos fueron trasladados a Nueva España en 1566, si bien fue hasta 1794 cuando al fin reposaron en su morada actual: la iglesia contigua al Hospital de Jesús. En ella hoy es posible encontrar una placa de bronce con el escudo de armas del conquistador y una leyenda que reza: Hernán Cortés. 1485-1547.

De Hernán Cortés es bastante lo que se puede decir, ya sea como alabanza o crítica, como apología o vituperio, como loa o censura; pero lo que jamás se podrá negar es la importancia que reviste para la historia patria.

El México actual no es el de los pueblos prehispánicos; tampoco es el de la presencia española; por el contrario, tiene un ser que, si bien nacido de la fusión de las culturas mesoamericanas y española, posee una identidad propia que es producto de lo que otros, quienes nos antecedieron, han pensado, dicho y hecho.

De ahí que nunca debemos olvidar que todo personaje del pasado, todo episodio pretérito —por muy doloroso que sea— cuenta con una singular significación que está por encima de las adjetivaciones y reproches.

 

 

 



Finalmente todo por servir se acaba

 

Por: Enrique Galván-Duque Tamborrel

Octubre / 2008 

La ciencia sostiene que la llave de la casi inmortalidad humana está cercana porque podrá ser prolongada la existencia, al menos al doble de lo que dura hoy en día. Sin embargo, aún se busca afanosamente la fuente de la eterna juventud molecular: freno a la imparable vejez del organismo y el alejamiento de la muerte. El investigador Lithgow y su equipo de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, ha descubierto una partícula de un cromosoma que parece ser la responsable del envejecimiento orgánico, si bien en el momento actual el descubrimiento se limita a cierto tipo de gusanos, consiguiendo aumentar su expectativa vital hasta en 70 por ciento.

Queda pendiente aislar el gen llamado "Age One" en el ser humano y desarrollar una terapia adecuada.

No se trata de lograr la vida eterna, porque esta noción para los humanos está tan mortalizada que hasta la eternidad humana muere. Y es que ni biológica ni teóricamente, ni en la utopía de la eternal life, se puede dar; pero sí es posible en el sentido de que los nuevos descubrimientos permitan la curación de enfermedades como la del Alzheimer, el SIDA, la eliminación de tumores malignos, e incluso impedir el surgimiento de canas o la formación de arrugas. Lithgow cree firmemente que se lograrán resultados concretos en el sector en un plazo no mayor de una década.

Thomas Dandekar, biólogo teutón del famoso laboratorio molecular de técnica de punta de Heildelberg, considera que es improbable lograr una prolongación substancial de la vida humana, sin importar que se haya conseguido en gusanos. Para él, la búsqueda de la inmortalidad, de la fuente de la eterna juventud, es una utopía y sólo es factible prolongar la existencia gracias a ciertos medicamentos, en combinación con determinada alimentación y aderezada con actitudes vitales. Con todo eso se podría prolongar la vida en una década o tres lustros, cuando mucho, pero no más.

Incluso, sostiene este alemán que el mejor medicamento para una larga vida libre de dolores sigue siendo tener un contacto social sano y un entrenamiento adecuado para el cuerpo y para el ánimo o espíritu. Porque quien se para se oxida.

Aún antes de que se pensara en alcanzar la fuente de la eterna juventud, los científicos discuten por qué las células, los órganos y los organismos van perdiendo sus funciones con los años para acabar muriendo. ¿Es una fatalidad o un programa genético?, se interrogan. Se han lanzado muchas teorías, algunas contradictorias, y es posible que todas ellas contengan su trozo de verdad. Sin embargo, dos posiciones fundamentales emergen.

Para los partidarios de las teorías del azar o estocásticas, el envejecimiento es el resultado de incontables y pequeñas lesiones que se producen casualmente en el cuerpo. Substancias muy reactivas, los llamados radicales libres, reaccionan con la grasa de las células corporales y permeabilizan sus membranas, lo que permite que proteínas vitales para la existencia sean atacadas desordenadamente, al igual que el ADN (ácido desoxirribonucleico). Las constantes alteraciones acaban destruyendo todo el sistema.

Debido a que los radicales libres se producen por la digestión, los estocásticos –teorizantes del azar– concluyen afirmando que "cuanto menos se come, más se vive". Los experimentos realizados con la llamada mosca de la fruta parecen confirmar estas teorías estocásticas.

La teoría más extendida, enfrentada a la primera, es la determinista, la cual parte del supuesto de que la edad máxima está programada genéticamente. Las células prosiguen su ritmo vital hasta su muerte programada, siguiendo un reloj biológico vital que sabe cuándo finaliza su cuerda de marcar el antes y el después: el tiempo, en una palabra.

Las mismas células del tejido conjuntivo se dividen con una frecuencia limitada. Tras un número determinado de divisiones, las células mueren. Ello es una frontera entre la vida y la muerte, fijada por los telómeros, que se ubican al final de los cromosomas. Cada vez que se copian los cromosomas mediante la división celular, los telómeros se acortan.

Para muchos gerontólogos está demostrado que existe como mínimo una dependencia entre la expectativa vital de los organismos y la capacidad de división de sus células, algo demostrado y medido en los laboratorios con precisión. Pero es muy posible que esta teoría constituya sólo una parte de la verdad.

Tal vez, como afirman algunos científicos, la vejez esté determinada por una multitud de factores y sí parece posible combatirlos uno a uno. Lo que es imposible es superar la conjunción y resultados de todos para encontrar la fuente de la eterna juventud, más allá de la imaginación: en realidad

 

 

 



¡Dichoso el rico... por la generosidad de su ayuda!

 

Por: Querien Vangal

Octubre / 2008
 

Nada más oímos la palabra dinero ya nos ponemos en guardia. Porque sospechamos que se nos va a hablar muy duramente. Y, sin embargo, también se nos puede hablar muy bellamente del dinero. Todo dependerá de la parte por la que se incline el corazón. Porque el dinero es un aliado del mal como puede ser un colaborador extraordinario del bien. El Evangelio, en esto como en todo, la palabra definitiva. Con el Evangelio en mano, se iluminan todos los problemas y para todos se les halla la solución adecuada...

La Humanidad ha caído siempre de rodillas ante el becerro de oro, contra el cual se han despedazado siempre también las tablas de la Ley de Dios. Nunca han pactado ni pactarán Dios y el dinero.

El hombre quiere ser rico y busca el dinero sea como sea, al considerarlo como la base de su bienestar, de una vida de placer, de la soberanía política sobre los demás, de la seguridad de la vida, de todo sueño de felicidad... El demonio, que de tonto no tiene nada, se lo ofreció cínicamente a Jesús:

- Todo esto te daré, sí, postrado en tierra, me adoras.

En definitiva, el dinero es la máscara atractiva que el demonio se pone para ser el dios del hombre, desplazando de su sitio al Dios verdadero, del que dice la Biblia:

- A Él sólo adorarás y a Él sólo servirás.

- Esto ha sido siempre así. Pero, en nuestros días, el dinero ha abierto esa brecha insalvable entre los hombres con la llamada cuestión social. Porque contemplamos el hecho innegable de que una parte muy pequeña de los hombres acapara casi toda la riqueza del mundo, mientras que la mayoría de las gentes, llamadas del Tercer Mundo, viven en condiciones de pobreza muchas veces desesperante.

Viene la consecuencia natural de esa lucha social, que ha llegado tantas veces a las armas, y que ha hecho correr torrentes de sangre. Esta ha sido y sigue siendo la obra del dios oro.

Pero está también la obra del oro de Dios. Porque el dinero, colocado en manos que lo saben manejar, se convierte en fuente de bendiciones para muchos: para los que lo reciben igual que para quienes lo manejan.

La Biblia, en el Antiguo Testamento, nos dice unas palabras que parecen hoy desconcertantes:

- ¡Dichoso el rico... porque la generosidad de sus donativos será proclamada por la asamblea de todos los santos!

Jesús lo recomendará después así:

-¡A ganarse amigos con el dinero malvado!

O sea, el dinero que tantas veces es malo, se puede convertir, y se convierte de hecho, en una bendición.

Se me ocurre ahora la historia de aquellas zapatillas.

Un grupo de gente rica formaba una especie de club para ayudar a los pobres. Y aquel señor de la nobleza francesa visita a una amiga millonaria, a la que encuentra remendándose sus zapatillas.

-Pero, ¿por qué no se compra otras nuevas?

- Porque tengo que ahorrar para los pobres.

- Pues, mire; por ellos venía a verle, para pedirle ayuda.

La señora se levanta, saca del cajoncito el billete de banco más subido, y lo entrega al visitante con la mano izquierda.

- ¿Y por qué me lo da usted con la mano izquierda?

- Para que no se entere la derecha, y ésta no se niegue a seguir remendando zapatillas.

Esto es dar cumplimiento a la profecía bíblica de Isaías: cuando venga Cristo, las lanzas de los soldados se convertirán en azadones y en machetes de agricultor. Como podía haber dicho: serán agujas de coser en manos de mujeres acomodadas, que es igual...

El rico proclamado dichoso por la Biblia es el que no anda detrás del oro, no peca con él ni hace el mal; lo aprovecha para hacer cosas admirables, y, probado por las contradicciones, es hallado un hombre perfecto.

Hoy se llevan esta gloria tantos hombres de buena voluntad, que luchan para que se imponga en el mundo una justicia social auténticamente humana y cristiana. Su puesto en la empresa o en el Gobierno es para el bien de los otros, no para provecho propio.

Y es una gloria también volvemos la palabra a Jesús de los que, practicando siempre con pasión el amor mediante el dinero, saben granjearse con los pobres unos amigos que serán sus mejores abogados ante el Dueño de las cuentas.

Como aquel ricachón, que decía con bondadosa humildad:

- Yo he nacido para trabajar y ser pobre.

Derrochaba entre sus obreros, en obras sociales y de caridad, los torrentes de dinero que ingresaban en sus arcas. Hacía con ello honor a la Palabra de Dios, la cual dice de un rico así que ha hecho maravillas. Le dio la razón al Evangelio que le decía: haceos amigos con el dinero malvado... El dinero es el dios oro, ante el que tantos se arrodillan, por desgracia. Pero es también, dichosamente, el oro de Dios, depositado en el Banco de Arriba. Depende todo de las manos en que cae y de cómo se maneja....

Ahora bien, esto no debe interpretarse como lavar el dinero proveniente del delito haciendo cosas buenas, porque debe llevar implícito la firme convicción de no seguir haciendo el mal, porque entonces no sólo no se lava, sino que se ahonda el delito cayendo en el fraude a la moral.  Como es el caso de algunos delincuentes que pretenden lavar su conciencia y su dinero mal habido haciendo buenas obras en las comunidades de donde son originarios.

 



Debemos dejarnos amar por Dios

 

Por: Querien Vangal

Octubre / 2008

 

Podemos darle a Dios una alegría inmensa si nos dejamos amar por Él, si ponemos nuestra vida en sus manos.

Parece fácil, pero nos cuesta vivir así. Porque muchas veces preferimos nuestros planes, gustos, proyectos, deseos, y no somos capaces de descubrir que Dios nos prepara algo mucho más hermoso. También cuando nos quita algo que "bueno" para ofrecernos algo mucho mejor.

Un accidente nos puede privar de la salud, pero no nos aparta de Dios si tenemos un corazón atento, esponjoso, disponible. Incluso nos puede hacer más sensibles a las necesidades de los demás, y abrirnos los ojos para recordar que esta vida es sólo un tiempo de paso.

Un fracaso nos puede llenar de tristeza, al recordar la cercanía de Dios el corazón recibe un consuelo profundo: tenemos un Padre que nos espera, un día, en casa.

El rechazo de un "amigo" se nos clava en el alma, pero sabemos que la amistad de Dios es constante y nos alienta en los momentos más difíciles de la vida.

La muerte de un familiar o de un amigo deja vacíos profundos, pero la confianza en Dios nos permite saber que nadie muere sin el permiso divino, y que existe un juicio en el que la misericordia salvará a quienes se dejaron amar por el Amor.

Todos necesitamos ser amados. No podemos vivir sin amor, como recordaba con frecuencia Juan Pablo II. Si abrimos el alma y nos dejamos tocar por ese Dios cercano, amigo, enamorado del hombre y lleno de bondad misericordiosa, nuestra vida será mucho más hermosa y más buena.

Sí: es posible dejarnos amar por Dios, dejarle dirigir, mansamente, el camino de nuestras vidas. Entraremos entonces en un mundo maravilloso. Los pequeños o grandes malos ratos serán curados por el bálsamo más hermoso: el que recibimos desde la caricia eterna de nuestro Padre de los cielos.



Almas sin cadenas


Por: Querien Vangal

Octubre / 2008
 

Podemos quedar encadenados por cosas grandes o por cosas pequeñas.
A veces somos prisioneros de ambiciones profundas o de angustias prolongadas: ascender en el trabajo, conseguir una casa fuera de la ciudad, encontrar un buen médico para un cáncer doloroso, superar los problemas familiares.

Otras veces el alma queda atrapada en cosas muy pequeñas: un crucigrama, un juego electrónico, un programa de computadora, el sello que falta para completar la colección...

Las almas humanas pueden vivir entre cadenas, emborrachadas, no sólo por culpa de sustancias químicas, de alcohol, de droga, de tabaco. Los problemas y las inquietudes del corazón también nos atan internamente, con angustias intensas, con fobias o a euforias, que distorsionan la realidad, que nos llevan a ver cosas banales como si resultaran imprescindibles, a valorar objetos inofensivos como si fueran temibles, o a tratar asuntos triviales como si de ellos dependiera nuestra existencia temporal y eterna.

El alma necesita descubrir una escala de valores que ayude a reconocer el sentido auténtico de la propia vida, que nos permita colocar las cosas en su sitio, que rompa cadenas asfixiantes.

En esa escala lo secundario será simplemente eso, secundario, y no provocará borracheras absurdas que han generado, en los jefes de estado, guerras absurdas, y en los hombres sencillos fracasos en el trabajo o la familia.

A la vez, esa escala dará a lo primario, a lo esencial, a lo que vale siempre y en todo lugar, su lugar de guía en todos nuestros deseos y opciones.

¿Dónde radica lo esencial? ¿Cuáles son las ideas primarias de la vida humana? Están en la fe cristiana, que nos muestra el verdadero rostro de Dios, que desvela el sentido de lo temporal y de lo eterno, que genera corazones dispuestos al amor, que lleva a trabajar por la justicia y la paz, que une a las familias, que fomenta la honradez en el trabajo.

Está en ese Evangelio vivo que nos enseñó Jesús el Nazareno, que alimenta la historia de la Iglesia hasta nuestros días, que permite vivir en el mundo del amor sincero.

Podemos romper cadenas del alma con una acción decisiva y eficaz, con la gracia que viene desde el cielo. Necesitamos escuchar en toda su belleza las palabras de quien nos enseñó que no vale la pena preocuparse tanto por el vestido y por el alimento y tan poco por el Reino, la Justicia, el Amor.

Sólo almas sin cadenas podrán respirar aires limpios. Sentirán, en su propia libertad interior, que Dios y los hombres merecen todo nuestro esfuerzo mientras seguimos en camino en esta Tierra fugaz que nos lleva hacia el cielo eterno.



lunes, 12 de julio de 2010

¡Ya basta de divisiones necias!

 
El país nos necesita a todos

 

Enrique Galván-Duque Tamborrel

Septiembre / 2008

 

 

El presidente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares, fustigó a quienes secuestraron el Congreso de la Unión, llamó a sus correligionarios a trabajar para ganar las elecciones de 2009 y los convocó a respaldar la reforma estatutaria.

En su discurso, en el marco de la 16 Asamblea Nacional Extraordinaria del Partido Acción Nacional (PAN), aseguró que la propuesta de reforma estatutaria no tiene dedicatoria y busca acercar ese instituto político a la gente.

Pidió a los panistas trabajar intensamente para ganar los comicios intermedios de 2009 y obtener mayoría en el Congreso de la Unión y a combatir a los gobiernos estatales que administran con viejos vicios su hacienda pública.

Por eso los llamó a organizar la victoria en las elecciones para gobernador en Colima, Sonora, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí. "No debemos descuidar lo local donde existen amenazas de regresión autoritaria", subrayó.

Destacó los avances de los gobiernos panistas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos sin populismos y sin sometimientos como se hacía en el pasado, y mencionó el Seguro Popular y el Programa de Estancias Infantiles.

Ante los integrantes de su partido reunidos en el Auditorio Nacional, reiteró su respaldo a la reforma energética propuesta por el presidente Felipe Calderón e insistió en que el PAN mantiene la convicción de que Petróleos Mexicanos (Pemex) no se venda y siga siendo mexicana.

Aunque no los mencionó por su nombre, Martínez Cázares hizo referencia al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y a Andrés Manuel López Obrador en reiteradas ocasiones a lo largo de su discurso.

"Frente al todo o nada, el chantaje de la toma de tribunas sabemos ser oposición constructiva y gobierno responsable", señaló al sostener que en su partido no se reverencia a "los caudillos en turno".

Aseguró que "somos el partido de las leyes y por eso condenamos el allanamiento de la casa de todos y el secuestro del Congreso de la Unión".

El dirigente panista dijo que su partido rechaza el populismo de los revolucionarios y de los que con apellido democrático no acaban de contar los votos de la elección de sus propios dirigentes.

Condenó a los partidos que "hoy se hunden en los logros de sus propias porquerías", y por eso subrayó que no permitirán que el ámbito local sea avasallado por el nacional.

Mientras Martínez Cázares hablaba la señora María de Jesús Llamas, de Nayarit, levantó una pancarta donde exigía democracia interna en el PAN, pero fue acallada de inmediato por personal de seguridad.

Más adelante, el presidente del partido blanquiazul destacó las bondades de la reforma estatutaria que será votada este sábado.

Aunque manifestó que debe abrirse la puerta del partido a líderes sociales, aseguró que también se debe cuidar y poner un "hasta aquí" a quienes hacen un uso indebido de los cargos públicos para buscar ventajas personales.

Asimismo, reconoció la trayectoria y el significado de su lucha democrática del ex presidente Vicente Fox, los ex candidatos presidenciales Luis H. Alvarez y Diego Fernández de Cevallos, así como de los difuntos Manuel J. Clouthier y Carlos Castillo Peraza.

 



Vivir con conocimiento


Querien Vangal

Sept. /2008

 

Cuando uno se plantea este tema, el de saber vivir, lo que también muchas veces llamamos como "vivir la vida", va a producir seguramente distintas reacciones y distintas maneras de entender esto. Para muchos vivir la vida será disfrutarla de cualquier manera y aprovechar todo lo que se pueda, ya que como decimos "la vida es corta" y hay que vivirla.

Mi reflexión en este caso viene recordando algo que leí hace ya mucho tiempo y que hacía referencia a que los seres humanos muchas veces en lugar de "dedicarnos a vivir", estamos pendientes de "vivir mejor que los otros", y eso quizás sea una de las causas que nos impidan conseguir la felicidad, o al menos vivir de manera "triste".

En la vida nos está pasando como en los deportes, todo es una continua competencia donde lo que importa es solamente el vencer al otro, el estar más adelante, estamos condicionados por el "exitismo".

En el deporte ya no vale un buen trabajo hecho, una "táctica" desarrollada, el esfuerzo con el que se han emprendido los encuentros, ya no se habla de hacer un buen juego, solidario, donde, en el caso de un equipo, cada uno aporta lo suyo y nos sentimos bien de haberlo hecho, de "haber dejado todo" todo como se dice, sino que vale, si salí más adelante que el rival, si le gané, si soy mejor que el otro en los resultados.

Quizás en el deporte, la frase de "lo importante es competir" ya no tenga sentido, lo malo es cuando esto lo trasladamos a la vida.

Cuando estamos más pendientes de vivir mejor que el vecino, y no de vivir bien, colmando nuestras expectativas y necesidades. No, tenemos que tener y ser más que el otro.

Cuando "envidiamos" lo que tiene el otro, y no disfrutamos en serio lo que tenemos nosotros.

Siempre estamos anhelando lo que no tenemos, o mejor dicho, lo que tiene o ha logrado el otro, y así nunca vamos a encontrar la felicidad, nunca sabremos vivir, creemos que nunca seremos felices porque siempre estamos pensando en lo que me falta, que muchas veces es lo que si tiene el otro, y no me doy cuenta de que puedo gozar y ser feliz con lo que tengo.

No sé si de verdad aspiramos a ser felices, o a llegar a la felicidad antes y por mejores caminos y resultados que los otros, entonces ya nos convertimos en "competidores" de la vida, donde no nos interesa tanto llegar a la meta, sino ser los mejores y más rápido que los demás, cuando en realidad en la vida interesa e importa que sepamos vivirla, valorando lo que tenemos y lograr nuestro desarrollo, logrando llegar a nuestras metas, y no tanto en comparación con los demás.

La verdadera felicidad consiste en saber disfrutar de lo que tenemos y no pasarnos la vida angustiados por lo que me falta, y el otro tiene, pensando que la mejor riqueza que tengo es justamente lo que tengo, lo que voy logrando con esfuerzo, sin compararme con los demás, y de esta manera sí llenarnos de felicidad y saber "vivir la vida".