miércoles, 9 de junio de 2010

LA FAMILIA

 

Querien Vangal
julio / 2008

 

"La más antigua de todas las sociedades
 y la única natural es la familia"

J. J. Rousseau

 

«Conviene hacer realmente todos los esfuerzos posibles para que la familia sea reconocida como sociedad primordial y, en cierto modo, "soberana"».  Juan Pablo II

 

Hace unos días se celebró en Barcelona el Congreso Internacional sobre Familia y Sociedad, organizado por el Instituto de la Familia.  Durante tres días, expertos de renombre internacional presentaron, a los más de trescientos participantes, diversos estudios para analizar el estado actual de la familia, su problemática con la que nos estamos enfrentando, sus dificultades, y sobre todo buscando soluciones efectivas de apoyo a las familias, haciendo eco a las recomendaciones de Juan Pablo II: "El futuro de la humanidad se fragua en la familia"

 

Me llamó poderosamente la atención lo que uno de los ponentes expresó: "Es verdad que la problemática con la que nos enfrentamos deja mucho que desear: Descenso imparable de la natalidad que imposibilita un correcto cambio generacional y convierte a Europa en un continente cada día más viejo, maternidad tardía, descenso de matrimonios, aumento de abortos (sólo en Europa se asesina a un no-nacido cada 25 segundos), aumento de divorcios, aumento de los hijos nacidos fuera del matrimonio, violencia doméstica galopante y un largo etcétera nefasto para la buena salud de la sociedad".

 

Dado que el problema del deterioro de las familias está afectando en mucho a nuestro país --no me atrevo a decir si más o menos porque finalmente eso no nos trae ningún consuelo, baste decir que ya es un problema global--  me metí a la página Web recomendada: http://www.ipfe.org/Informe_Evolucion_Familia_Europa_2008_def_esp.pdf , en donde se encuentra el Informe sobre la Evolución de la Familia en Europa 2008,  presentado recientemente por el Instituto de Política Familiar(IPF) en el Parlamento Europeo, en donde pude constatar que en verdad las cifras son devastadoras.

 

Pero también, es verdad que estos datos no pueden dejarnos con los brazos cruzados. Reconstruir la deteriorada familia es posible. Sólo nos falta recobrar la confianza en la familia y defender a la familia desde la familia. Para ello, es verdad, que muchas veces necesitaremos presentar una batalla pacífica y sincera ante los ataques deliberados de los que pretenden exaltar el quebrantamiento del modelo de familia, con el único fin de destruirla. Y es que, como decía uno de los ponentes: "Familia débil, sociedad débil".

 

Pero, no podemos ni debemos renunciar, nuestra felicidad depende de ello, a "unir fuerzas para sostener, con todo medio posible, a las familias desde el punto de vista social y económico, jurídico y espiritual", como subrayó recientemente Benedicto XVI y a exigir a los poderes públicos unas políticas familiares efectivas de apoyo a la familia, "que ofrezca la posibilidad concreta a los padres de tener hijos y educarles en familia".

 

En definitiva, no debemos, no sería justo para las generaciones venideras, abandonar la defensa de la familia, puesto que es un bien insustituible para la persona y, por lo tanto, un valioso patrimonio común para la sociedad.



¿Izquierda progresista?

Enrique Galván-Duque Tamborrel
julio / 2008

 En una mañana de un bonito día, al calor de un sabroso desayuno, leía en un periódico los pleitos entre las cúpulas del PRD. Ahí hablaban de la Izquierda Unida, la Nueva Izquierda, la Izquierda Progresista y la Izquierda Conservadora, total que me enredé con tanta izquierda que hasta el brazo derecho me dolió.

Aunque en realidad nunca he entendido bien el verdadero –cada quien la interpreta como se le da la gana, según me ha dado cuenta--  significado de una y otra.  Desde hace tiempo me ha llamado la atención la nombrada "Izquierda Progresista".  Yo siempre he entendido, además que lo he consultado y reconsultado en el diccionario, que progreso significa: acción de ir hacia delante, avance, adelanto, perfeccionamiento.  De ahí que progresista es la persona que progresa, que va hacía adelante, que avanza, que va hacía adelante, que se perfecciona. 

Pero resulta que  los "izquierdo-progresistas" –cuando menos aquí en México--  más bien parece que hacen todo lo contrario.  ¿Por qué lo digo?, pues porque todas sus acciones más bien tienden a causar caos y por ende a retrasar cualquier avance –lo que equivale a retroceder--  precisamente lo contrario a progresar.

Ellos pregonan que son la imagen pura del bienestar de la gente, y reflexionando en ello se llaga fácilmente a la conclusión de que no existe ningún mexicano, medianamente sensato, que no esté de acuerdo con esa tesis consistente en que 'Primero los Pobres'. ¡Seguro que primero los pobres! ¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y social?

Quienes realmente queremos a este país deseamos elevar a la altura mínima exigida por la dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que carecen de lo estrictamente indispensable.

Indiscutiblemente que queremos educación para todos, que queremos bienestar para toda la nación, que queremos un ingreso mínimo per cápita de 300 mil pesos al año para los mexicanos, que queremos apagar todas las mechas encendidas que no hacen sino atentar en contra de la estabilidad y del desarrollo en general del país.  Solamente una mente enfermiza puede estar en contra de ellos.

Queremos aumentar el ingreso, pero a través de la productividad y no a través de decretos ya conocidos que disparan la inflación con todas sus consecuencias. ¿Quién no desea ayudar los indígenas de México? ¿Quién no desea alfabetizarlos? ¿Quién no desea contener la emigración de cientos de miles de mexicanos a los Estados Unidos? ¿Quién no quiere agua potable, televisión, estufas, piso de concreto y paredes de ladrillo en cada familia mexicana?

Creo que todos coincidimos en la necesidad inaplazable de rescatar a los marginados, pero para ello es totalmente incongruente las tomas de tribuna en el Congreso, los bloqueos de calles, los borlotes, etc.  La única célula generadora de riqueza es la empresa y los empresarios, a los que por sistema  les llaman hambreadores del pueblo o parásitos sociales, son los agentes operadores del bienestar. La práctica lo ha demostrado una y mil veces.

La inmensa mayoría de los mexicanos, con un gramo de sensatez, coincidimos con ese fin, pero también estamos concientes de que la única forma de lograrlo es con trabajo y más trabajo para generar la suficiente riqueza para crear empleos, esta y no otra es la herramienta verdaderamente eficaz para ayudar a los pobres.

Yo no vislumbro cómo se puede, con las ideas que pregonan la "izquierda progresista" pueda lograrse esos objetivos, muy al contrario, generarían más pobreza que ahondarían más la desigualdad imperante y nos llevaría a una pobreza generalizada.  Además, para imponer esas ideas necesitarían irremediablemente acudir al uso de la dictadura, lo cual reduciría –por no decir se acabaría--   las libertades por las que tanto ha luchado el pueblo mexicano.

Nadie con un poco de inteligencia podría aceptar que las tesis económicas que pregona como panacea la "Izquierda progresista" ayudarán a la capitalización de las empresas ni estimularán la investigación tecnológica, ni ampliarán los mercados, ni estimularán la competitividad en el comercio internacional, ni abaratarán costos de producción, ni propondrán alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a poco, al esquema de una Comunidad Económica de Norteamérica.

La "izquierda progresista" se arroga el derecho a detener la inversión, sea ésta nacional o extranjera, por la que tanto hemos rogado.  Y cabe la pregunta: ¿con que derecho ahuyentan –en vez de atraer--  a los capitales que vienen ayudarnos? ¿So pretexto de la tan cacareado pérdida de soberanía?  ¡Vamos! Esa pérdida estaría a la vuelta de la esquina de aplicar los métodos que pregonan.  ¿Evidencias? Aquí cerca tenemos uno: Cuba.

¿Cuáles son los métodos que aplica la "izquierda progresista"?  Veamos: estimula el odio entre todos los mexicanos polarizando al país, crea trincheras con la única intención de dividirnos, estimulando con esto el flagelo que hemos sufrido por atávico mal de los mexicanos: la desunión.

¿Esta es la "izquierda progresista" por la que tanto escandalizan los Fernández Noroña, Leonel Cota, Alejandro Encinas, López Obrador, Pablo Gómez, Rosario Ibarra, Elena Poniatowska, etc. etc.….?  Me niego a incluir entre este selecto grupo a gente como Porfirio Muños Ledo, Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard, Arturo Núñez, entre otros similares, porque éstos ahora pueden portar el distintivo de la "izquierda progresista" y mañana la del PRI, o la de Convergencia, total que no son de aquí ni de allá.

¡Ah! pero ahí no para el asunto, hay que tratar de meterse a entender que son, o que pretenden, o cual es su mística, o lo que sea que haya que entender, de las izquierdas: unida, nueva, vieja y conservadora.  Yo he tratado de hacerlo pero y0 de plano desistí, mi intelecto no llega a tanto.  Varias veces recurrí a connotados analistas y/o comentaristas de la radio y televisión, les mandé varios mensajes pero ninguno se dignó contestarme, o cuando menos tratar el asunto en cualquiera de sus programas.  El único que atendió mi petición, cosa que se lo agradecí oportunamente, fue Héctor Aguilar Camín, que en uno de sus programas semanales por el Canal 2 de Televisa, que se llamaba "Zona Abierta" –ya desapareció del aire--  trató el tema.  Para tal objeto invitó a cuatro connotados intelectuales, dos supuestos izquierdistas y dos derechistas.  Después de una hora de debate no se llegó a una definición definida, porque según ellos realmente no era actualmente posible.

Total que se queda en las mismas.  ¡Ah! pero como les gusta alborotar el gallinero a los susodichos dizque izquierdo-progresistas.  Mejor ahí la dejo.

 



¿Estás listo?


Querien Vangal
julio / 2008

 

¿Cómo moriré? ¿Quizás en un accidente? ¡Dios me libre! ¿De viejo? ¿En un hospital con un cáncer galopante marchitando mis células?

¿Y tú?

Es un misterio el cómo y el cuándo moriremos, tienes razón. Lo único que conocemos con certeza es que –tarde o temprano– nuestro tic-tac del corazón se parará. Y nos encontraremos de frente a nuestro Creador para rendirle cuentas.

En esos momentos nos dará más satisfacción haber perdonado que haber partido narices, haber hecho el bien en vez del mal; haber sido obediente que habernos salido con la nuestra; habernos arrepentido que…

Ese día –el día de mi muerte y de la tuya– de nada nos servirá nuestras colecciones de revistas, de camisas, de llaveros, de discos compactos. De nada nos servirá haber ido al gimnasio y tener el cuerpo lleno músculos si no cumplimos la misión que Dios nos encomendó.

Ese día brillarán como diamantes las ocasiones en que hicimos el bien sin recibir nada a cambio, o cuando oramos con Dios, aunque no sintiéramos gorgoritos en el estómago.

La muerte será tu y mi inicio, o tu y mi final. Depende de nosotros.



¿Estamos inmersos o no en una crisis?

Enrique Galván-Duque Tamborrel
julio/ 2008

 

Ciertamente el panorama es oscuro. Para tener una idea del problema que se avecina, digamos que la crisis inmobiliaria sufrida por los Estados Unidos es, en comparación, una broma de mal gusto. Sigiloso pero contundente, el incremento generalizado en el precio de los alimentos es tema de análisis y primer orden mundial.

Al inicio, el problema parecía atribuible sólo al principal detonador: el aumento internacional en el precio del petróleo (que de US$68 en mayo de 2007, se fue hasta los US$135 en junio pasado).  Pero conforme la situación se agudiza, factores como el cambio climático también han contribuido a la formación de este tornado inflacionario que aún dista mucho de tocar suelo.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y analistas de varias latitudes pronostican que el descontrol en la producción, distribución y oferta de alimentos durará al menos 10 años. Por eso, algunos países ya han implementado medidas urgentes para anticiparse a la situación. Un ejemplo son Estados Unidos y China, que recién restringieron la venta de su arroz a otras naciones para reservarlo al consumo local.

Aquí, el suceso se vaticinó desde 2006 con el alza de la tortilla. Quizá con el deseo de adelantarse o encarar los pronósticos, Felipe Calderón anunció a finales de mayo un plan para responder a esta escalada de precios en alimentos que, en términos generales, de noviembre a abril se ha elevado hasta en un 25%. El secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, asegura que hay un abasto garantizado de 195 millones de toneladas de diversos alimentos, en tanto el gobierno federal impulsa una serie de medidas para evitar el desabasto y la especulación.

Productores nacionales de arroz (aunque se importa el 25% de su consumo total) acordaron mantener su precio por abajo del promovido en
mercados internacionales. Sin embargo, el optimismo parece quebrantarse si se añade que el sector pecuario requiere de entre 18 y 20 millones de toneladas anuales de granos para forraje, las cuales –adivinó usted– se importan.

Un porcentaje significativo de maíz blanco y leche en polvo llega a nuestra mesa por esa transacción, y aunque en caña de azúcar y maíz amarillo México registra un excedente (solamente en frijol somos autosuficientes), esto refleja el rezago y olvido que por años ha padecido nuestro campo.

En voz de algunos analistas, la soberanía alimentaria de México no ha sido defendida por sus gobiernos al privilegiar sólo a las grandes organizaciones agrícolas, inclinadas más a la especulación que a la inversión.

Para Manuel R. Villa Issa, autor de la obra ¿Qué hacemos con el campo mexicano?, hay una respuesta para frenar el problema, al menos en el ámbito doméstico: "El fondo está aquí, dentro del país. Tenemos que volver los ojos a donde nunca debimos quitarlos, al campo. Su estructura tiene tierra, agua, clima, material genético e investigación, aunque todo está muy lastimado. Si buscamos complementos en los mercados internacionales, no se debe descansar en eso. No podemos transitar este proceso en un país en el que se importa un tercio de lo que se come."

Villa Issa, quien fuera fundador de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Economistas Agrícolas y vicepresidente de la Asociación Internacional de Economistas Agrícolas, en entrevista con Alto Nivel dijo que los sectores más afectados por la actual crisis alimentaria son el ganadero, avícola y porcino, por el hecho de requerir de los granos para su sustento.

Sin embargo, en términos generales, toda la industria de alimentos se verá afectada al no poder absorber los costos de la materia prima, quedándole sólo dos posibilidades: comprimir su ganancia hasta quebrar o ajustarla al mismo precio de la oferta para mantenerse con lo menos.

Al referirse al contenido de su libro, el ingeniero agrónomo asegura que se trata de un análisis bien documentado con miras a una propuesta de compromiso con los productores; compromiso que debe hacerse si se desea alivianar la carga de un futuro incierto.

"En el libro hay datos de la OCDE, del Banco Mundial, del Banco Interamericano y hasta de la Secretaría de Agricultura, porque el fenómeno económico es el mecanismo que ha lastimado al campo. El capital especulativo está invirtiendo en alimento y en petróleo", señala el entrevistado.

El corazón de la propuesta de Villa Issa se centra en la idea de considerar al campo, a los alimentos y a todo el fenómeno como temas de seguridad nacional, porque la estabilidad del país está de por medio.

En el mismo sentido se pronuncia la especialista del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, Esther Orozco, autora de Así estamos hechos… ¿cómo somos? En días pasados, Orozco dijo que, en lugar de implementar una política de Estado para fortalecer al campo científica y tecnológicamente, se abren las fronteras a las transnacionales para dejarles el mercado alimentario nacional.

Como ejemplo, en enero pasado la compra del maíz blanco a Estados Unidos se fue hasta 384% al sumar 49,488 toneladas, contra las 10,222 que se adquirieron en el mismo periodo de 2007.

Sin embargo, para nadie es secreto que hoy el campo mexicano requiere de inversión extranjera para modernizar su infraestructura y reactivarse, dejando de lado cualquier postura política.

Para Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, la crisis alimentaria mundial continuará hasta el 2015, sin que el precio de los granos vuelva a sus niveles de 2004.

A su juicio, los países deben modificar sus políticas de producción alimentaria y buscar una nueva generación de combustibles con materiales procedentes de la celulosa, para desestimar el uso del maíz o la caña de azúcar como energéticos. La CEPAL, por su parte, recomienda políticas que disminuyan el alza de precios en los mercados internos y mejoren los ingresos de la población, especialmente de los sectores más bajos.

En concordancia con el plan anunciado por el presidente Calderón, el organismo sugiere la reducción de los aranceles e impuestos al consumo
y el fomento a los subsidios (o algunas alzas a los ya existentes) en determinados sectores. Por eso, el pasado 26 de mayo el secretario de Agricultura anunció recursos por $300 millones para la investigación agrícola y pesquera del país, pero al día siguiente reconoció que al menos durante los próximos cinco años, el país no producirá lo que necesita en materia de básicos.

Aun así, para algunos especialistas el país ha sufrido un impacto menor en comparación con otras naciones. Y es que si los efectos se han reflejado seriamente en nuestro monedero, por fortuna, el fantasma del desabasto todavía no toca los centros de distribución nacional.

Por las condiciones, la política económica habrá de ajustarse al panorama mundial. ¿Significa esto que la moda de las vacas flacas no se irá con el anochecer de una coyuntura, ni con el amanecer de un nuevo sexenio? Seguramente, los acontecimientos venideros nos darán la respuesta.

 

 



Entre herramientas


Querien Vangal
julio / 2008

 

Medidas para los demás y para uno mismo

Si nos enteramos de que el futbolista famoso de turno se comió el domingo pasado un trozo de una deliciosa tarta de chocolate, juzgaremos, primero, el tamaño escandaloso –a nuestro entender– del trozo; y segundo, su impenitente glotonería que le está llevando a la ruina irremediable de su condición física. Si a un presidente se le ocurre comprar para la residencia presidencial unos shampoos con esencia de naranja y de sandía, juzgaremos su lujosa política presupuestaria. Y si el vecino del piso de arriba viene y nos pide azúcar, juzgaremos su descarada falta de previsión.

SÍ, a la hora de medir, los seres humanos somos duros.

Quien más, quien menos, lo juzgamos todo a todos: Al compañero de trabajo si se tomó dos cafés en vez de uno, al jefe si mandó pintar el muro de otro color, a la mamá si se le ocurre escogernos como blanco de alguna de sus habituales órdenes… Juzgamos el más mínimo gesto de los demás. Nos montamos largas películas sobre las oscuras y perversas intenciones que aquella sospechosa persona tuvo cuando hizo aquello, o cuando movió aquello, o cuando dijo aquello. O sea, que juzgamos más lo que menos se ve.

En una ocasión, hace ya algunos años, yendo con un compañero de trabajo, recorríamos muy de mañana una carretera todavía muy solitaria. Paramos en una gasolinera, y, tras repostar, el coche no quiso seguir. Lo que había pasado, tristemente, fue que a esas bajas horas de la madrugada, confundimos la manguera de la gasolina con la de diesel. Así que tuvimos que llamar los servicios de una grúa. Ya a bordo, una vez que le confesamos al conductor la causa de nuestro percance, nos comentó que cada día atendía uno de estos casos como mínimo, y en días punta hasta dos o tres. Esto nos consoló un poco. El buen hombre, en su ya larga experiencia atendiendo gente que se equivoca de combustible, nos dijo que la inmensa mayoría no reconoce el error; que, en promedio, de cada diez, sólo uno lo reconoce.

¡Hombre!, nosotros dos, ciertamente, en un primer momento dudamos en reconocerlo pero la evidencia pronto nos convenció a cada uno de nuestra respectiva mitad de culpa en tan desgraciado error.

Las buenas cualidades

El buen señor nos llegó a comentar el caso de una persona que no sólo no reconocía su error, sino que desde la misma grúa se puso a llamar a su abogado con intenciones de demandar ante la Justicia a los dueños de esa gasolinera por no tener una señalización lo suficientemente convincente como para evitar el suceso.

Así somos. A la hora de medir a otros somos duros.

Cuenta una fábula anónima que en una ocasión en el taller de un carpintero las herramientas no se aguantaban las unas a las otras. Así que un buen día se pusieron a discutir formalmente el martillo, el tornillo, la lija y la cinta métrica. El tornillo comenzó diciendo que el martillo se la pasaba golpeando a los demás. La lija dijo que para lograr que el tornillo sirviera para algo primero había que darle muchas vueltas. La cinta métrica afirmó que la lija lo único que hacía era provocar fricciones día tras día. Y el martillo se quejó de que la cinta métrica se la pasaba midiendo a los demás como si fuera la única perfecta del taller. Las herramientas estaban todavía discutiendo acaloradamente, cuando de pronto entró el carpintero en su taller. Sin más, se puso a trabajar afanosamente y al cabo de cuarenta y cinco minutos terminó una preciosa silla. Y, sin decir nada, se marchó.

Entonces el tornillo tomó la palabra y dijo a sus compañeras herramientas: "Lo veis, lo que este hombre ha hecho con nosotros, es fijarse en las cosas buenas de cada quien, y gracias a eso ha sido capaz de hacer algo hermoso a través de nosotros".

Herramientas para el bien

Así que, dejados solos, siempre seremos duros de juicio. La única solución es levantar la mirada y observar a nuestro Carpintero, día tras día… ¿Acaso la profesión de Cristo no es la de carpintero? Fijémonos que la medida de Dios es mucho más objetiva que la nuestra. Se acerca muchísimo más a la verdad que la medida humana. Porque Dios se deja deslumbrar por la bondad y potencialidades de cada hijo suyo. Se deslumbra tanto porque sabe que los defectillos de su hijo son incluso herramientas de más bondad. Sin defectos no habría lucha por ser mejores, pues careceríamos de enemigos. La mirada de Dios es más completa y verdadera. No se trata de una mirada dulzona, ingenua, y que esconde ridículamente los defectos. No. Es una mejor mirada.

De tanto ver a nuestro Carpintero, quizá… De observar con frecuencia cómo ve él las cosas… De verle cómo suda, cómo se pincha con un clavo rebelde y enseguida le perdona, con qué paciencia le da vueltas a un tornillo, con qué cariño mira la tosca madera, la desempolva, y hasta la abraza… De verle con qué tesón trabaja, las horas extras que hace, cómo su madre tiene que decirle que detenga un poco el trabajo, que se lave las manos y que coma... De verle sus manos, sus cicatrices, y cómo el dolor las ha hecho aún más bondadosas…

Sólo así, quizá, nos iremos contagiando de su sencillez, de su humildad, de su bondad, de su mansedumbre. Sólo así, quizá, aprenderemos a medir a su manera, más allá de nuestras medidas supuestamente matemáticas. Sólo así, quizá, seremos mejores herramientas en Sus manos.



sábado, 22 de mayo de 2010

Encrucijada moral

Enrique Galván-Duque Tamborrel
julio / 2008

Más abstención y menos precaución podría ser el eslogan del nuevo programa de educación sexual para adolescentes con el que el Gobierno indio pretender evitar el contagio de enfermedades y calmar la ira de los más conservadores.

"El programa les enseña cómo decir no y que deben abstenerse de actividades de alto riesgo. Los jóvenes se deben concentrar en sus estudios", dijo Bilal Ahmed, técnico de la Organización Nacional de Control del Sida (NACO), organismo del que depende el programa.

Según Ahmed, en el módulo, que está dirigido a estudiantes de secundaria de entre 14 y 16 años, las palabras preservativo o medidas preventivas han sido eliminadas porque "no se debe hablar de esas cosas con los niños".

El funcionario explicó que el programa de educación sexual había sido introducido en las escuelas en 2005 pero ha tenido que ser revisado en el último año por la polémica que suscitaron en los sectores más reaccionarios el vocabulario empleado, las fotografías e ilustraciones y algunos de sus contenidos.

Los 2,5 millones de seropositivos que viven en la India despertaron la alarma de las autoridades educativas que decidieron lanzar un programa de formación sexual en las escuelas para evitar el contagio, sin llegar a imaginar que la barrera del puritanismo no les iba a poner las cosas fáciles.

Ahmed precisó que el elemento del módulo anterior que resultó más hiriente a los ojos de algunos miembros de la sociedad india era un tablón informativo en el que se veían imágenes de los órganos genitales masculinos y femeninos.

Ese tablón instructivo, elaborado por la NACO en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), chocó con la férrea oposición de nada menos que 35 estados indios que se negaron difundirlo en sus escuelas y ha forzado al Gobierno a rediseñar el programa.

La NACO se ha reunió con profesores, representantes educativos de las regiones y los directores del Consejo Nacional de Investigación en la Educación y la Formación para acabar de definir los contenidos del nuevo módulo, que se prevé que esté listo en octubre.

"El módulo se centrará en las aspiraciones de los jóvenes y también abordará la fidelidad a la pareja y la abstinencia. No debe haber hipocresía en este aspecto", aseguró la directora general de la NACO, Sujatha Rao, citada por la agencia IANS.

Los jóvenes "necesitan educación y no deberíamos olvidar que el 15 por ciento de todos los embarazos (en la India) lo son de adolescentes", añadió.

Las lecciones sexuales de más que cuestionable utilidad no sólo afectan al contagio de enfermedades, ni se limitan al ámbito de las escuelas.

Durante un curso de formación prematrimonial para mayores de 18 años impartido el mes pasado, la doctora Kiran Singh del prestigioso Instituto de Ciencias Médicas de la India recomendaba a las asistentes programar las relaciones sexuales según el ciclo menstrual para controlar la natalidad.

"Fija la fecha, haz un calendario con tu ciclo y ponte un recordatorio en el móvil, así sabrás cuándo es un periodo de sexo seguro. Usa la tecnología para cuidar tu salud sexual", dijo Singh, citada por IANS.

En la India moderna, muy poco se recuerda al Kama Sutra, relegado a las imágenes de los templos y a las ilustraciones en papel satinado de los libros.

El sexo es un auténtico tabú en un país donde las escenas de contenido erótico de las películas se censuran y las manifestaciones de afecto en la vía pública resultan escandalosas.

Por no hablar de que la compra de un paquete de preservativos, incluso en la capital, puede llegar a ser una tarea ardua que obliga al interesado a recorrer un buen número de farmacias y enfrentarse a la cara de azoramiento e incomprensión de la persona que le atiende.

Este criterio que en el México actual se consideraría anticuado y contrario a la libertad, es finalmente lo que preservó a nuestra saciedad de muchos problemas que se padecen actualmente durante muchos años.  Desgraciadamente el ser humano se ha abrogado un derecho que antaño se consideraba sólo de Dios.

¿Estaremos haciendo bien las cosas?, solamente Dios lo sabe, el tiempo lo dirá, lamentablemente, como siempre sucede, lo sabremos solamente cuando haya que tapar el pozo cuando las consecuencias nos estén ahogando.

 

 



El viejo manual de urbanidad se fue a la basura inorgánica

Antero Duks
julio / 2008
 

Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo.
Eso es urbanidad. 
Querien Vangal

  

E

l un manual de urbanidad de Manuel Antonio Carreño, tan observado y respetado hace algunos ayeres, quedó en el olvido.  Si Carreño resucitara se volvería a morir de inmediato al ver que nada más ni nada menos en su propia tierra, obra y gracias de su paisano Hugo Chávez, está en el basurero.

El autor venezolano estableció, hace 149 años, una serie de rígidas pautas de comportamiento social que se hicieron famosas en Hispanoamérica, quien de los viejos lo vamos a olvidar.

Mire usted: ¿ Sabía usted que es de pésimo gusto caminar por la calle con las manos metidas en los bolsillos ?, ¿ o que es asqueroso taparse la nariz con la mano al estornudar ?, ¿ o que no hay nada más repugnante que esa sombra que da a la fisonomía de los hombres una barba renaciente ?, ¿ o que permitir que la cama matrimonial esté expuesta a las miradas de los visitantes es signo inequívoco de vulgaridad y mala educación ? .

Pues si no estaba enterado de estos detalles, de seguro usted tiene menos de 35 años y no ha leído el Manual de Urbanidad y Buenas Maneras escrito por Manuel Antonio Carreño, un venezolano que se convirtió en paradigma de comportamiento en Hispanoamérica.

Eso sí, vale la pena aclarar que el libro fue escrito en 1853 cuando nadie imaginaba que el Internet, la globalización, la liberación femenina, las guerras biológicas, el estrés y la pérdida de la galantería se convertirían en elementos cotidianos para la humanidad.

Rígidas indicaciones sobre cómo vestirse, caminar, saludar, tratar a las damas y hasta dormir hacen parte del manual que, hasta hace no muchos años, se encontraba en todas las bibliotecas escolares en muchos países de habla hispana.

Muchos recordamos que en nuestra juventud, en la mayoría de las escuelas, la urbanidad era una de las cátedras obligatorias y enfatizaban mucho en el manual del venezolano.  Lamentablemente pensar que ello pudiera hacerse es una verdadera utopía, a los jóvenes actualmente les interesa más otras cosas antes que la urbanidad.

El autor venezolano se distinguió siempre por ser muy estricto en su actuar, era muy cuidadoso hasta en el más mínimo movimiento. Esto quedó plasmado en las indicaciones que daba para cada ocasión.

En sus indicaciones para comer, por ejemplo apuntaba: "Para trinchar un ave, se principia a separar de ella el ala y el muslo, prendiéndola y asegurándola con el tenedor e introduciendo acertadamente el cuchillo en las articulaciones. Ejecutada esta operación, se van cortando longitudinalmente rebanadas delgadas de la parte pulposa, la cual ha quedado ya descubierta y desembarazada".   

En la actualidad, ese complejo ceremonial para comerse un pollo ha sido reemplazado por una servilleta de papel o una tortilla alrededor de la presa para no ensuciarse las manos.

Según algunos historiadores apuntan: "este tipo de reglas ya no tienen vigencia. La vida le ha ido entregando grandes libertades al ser humano". Lo irónico de este asunto es que de comer "como bestias" en la época de las cavernas, se fueron puliendo los procedimientos y ahora vamos de regreso.

Sin duda alguna, muchas de las normas que rigieron la educación de los hombres y mujeres de antaño, segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, parece estar mandadas a recoger.

Hoy por hoy, es casi imposible encontrar hombres que permanezcan dentro de sus viviendas siempre impecablemente vestidos, con la corbata puesta y los pies debidamente calzados, como lo aconsejaba Carreño.

Carreño se fijaba en todo.  Para él era indispensable, por ejemplo, "asear el cuerpo antes de entrar en la cama, no sólo por la satisfacción que produce la propia limpieza –quitarse el polvo y bacterias conexas del día--  sino a fin de estar decentemente prevenidos para cualquier accidente que pueda ocurrir durante la noche".

Y es que la decencia fue uno de los pilares de la vida de Carreño, cuyo sistema nervioso no hubiera podido soportar un desfile de voluptuosas modelos en traje de baño o el cadencioso movimiento de las jovencitas luciendo pantalones descaderados. Ni a los jóvenes con su léxico y atuendos actuales.  El consideraba fundamental que la ropa cubriera el cuerpo con "honesto recato".

A la 'dictadura' de este hombre que nació en 1812 y murió 1874, 62 años de una vida y estudio en la que ni siquiera los animales lograron escapar. "La cría de animales que no nos traen una utilidad reconocida, a más de ser generalmente un signo de la frivolidad de nuestro carácter, es un germen de desaseo, al cual tenemos que poner constante cuidado, que bien pudiéramos aplicar a objetos más importantes y más dignos de ocupar la atención de la gente civilizada".

En este momento, son muy pocos los que comparten estas posiciones, que durante más de un siglo marcaron la diferencia entre lo correcto y lo vulgar. Uno de los aspectos que más ha cambiado desde el Siglo XIX es la forma de relacionarse con el sexo opuesto. Anteriormente, para que un hombre pudiera bailar con una mujer de manera lícita en un festín, éste debía haber sido presentado a la dama por un familiar de ella o por un amigo común. Nunca por un hombre que hubiera conocido en esa misma oportunidad.

Expresiones como: "A sus órdenes", "sí señor", "con mucho gusto", "por favor" y "después de usted", entre otras, son cada vez más ajenas en la vida de los hombres y mujeres.

Ceder el puesto en un bus a una mujer embarazada o a un anciano es algo que se va tan seguido como una nevada en el D.F.  Actualmente algunos aceptan que la urbanidad y la cortesía son importantes, pero con limitaciones, sin caer en todo lo que dice Carreño, cosa que sería en la actualidad como "pedirle peras al olmo".  Sin embargo, aunque este manual ha entrado en desuso, aún sigue siendo invocado en las conversaciones de muchos adultos que crecieron bajo su directriz.

Cuanta gente mayor recuerdan las enseñanzas de urbanidad u buenas maneras que recibieron: "todavía desayuno sólo después de haberme bañado, tal y como decía Carreño, o me descubro la cabeza cuando entro a un recinto cerrado".  Algunos hay que recuerdan la ineludible acción de limpiarse los zapatos antes de entrar una casa, los padres eran muy estrictos en esas observancias.

Pero a pesar de todo lo que se diga o se quiera argüir en contra, la urbanidad es una verdadera necesidad, y dígase lo que se diga hay que reconocer que la sociedad sería mejor si se observaran alguna de las recomendaciones de Carreño. Sin embargo las nuevas generaciones no se están formando en urbanidad.  Todo el mundo se tutea a discreción, no se respetan las jerarquías y, vamos, tampoco se come como se debe.

Actualmente las personas tienen otros parámetros y calificarlas según el Manuel de Carreño es imposible pues es un contexto muy diferente.  La evolución de la sociedad permite tener jóvenes más críticos y polémicos, lo cual, aunque es muy positivo, hace necesario que todos, los que algo tenemos que ver con la enseñanza: padres y maestros, trabajemos unidos por elevar la ética de las futuras generaciones, empezando por la actual.  La urbanidad es importante porque vivimos en comunidad y es necesario contar con normas para relacionarnos, pero no caer en error en que se convierta en una camisa de fuerza, hay recordar que "a fuerza ni lo zapatos entran".

De cualquier modo, "sean peras o manzanas", hay que observar algunas normas que fácilmente son soslayadas:

* Las uñas deben cortarse cada vez que su crecimiento llegue al punto de oponerse al aseo.

* Jamás empleemos los dedos para limpiarnos los ojos, los oídos, los dientes ni la nariz. La persona que tal hace excita un asco invencible.

* No olvidemos asearnos con un pañuelo ambos lagrimales pues pocas cosas hay tan repugnantes a la vista como el humor que en ellos se deposita pasado cierto número de horas.

* Cuidemos de no recostar nuestra cabeza en el respaldo de los asientos, para preservarlos de la grasa del pelo.

* Nuestro vestido cuando estamos con quienes vivimos no sólo debe ser tal que nos cubra de una manera honesta sino que ha de constar de las mismas partes de que se compone cuando nos encontramos ante los extraños.

* Las mujeres deben procurar no estar desaliñadas dentro de su casa aunque realicen labores domésticas.

* Es un acto vulgar y grosero nombrar a una persona al solicitarla en su casa, sin anteponer la palabra señor o señora.